jueves, 21 de enero de 2010

Educar en la fortaleza.

Bernabé Tierno, psicólogo y escritor, nos habla de cómo educar a nuestros hijos para que crezcan como personas fuertes. Nos da algunos principios-claves:
  1. Siempre que un niño sea capaz de hacer algo por sí mismo, démosle la oportunidad de hacerlo y mejorarlo, y motivémosle con nuestras palabras animosas, felicitándole por su habilidad y esfuerzo. Ante sus vacilaciones y dudas, sonriámosle, al tiempo que le decimos con firmeza y entusiasmo: "Tú puedes, cariño. Y, si no lo consigues la primera vez, no pasa nada: yo tampoco consigo las cosas siempre al primer intento".
  2. Es normal que cualquier niño pretenda lograrlo todo al instante. Si le apetece un "chupa chup", lo exige "ahora". Pues bien, lo mejor para enseñarle a desarrollar su capacidad de resistencia a las frustraciones y saber esperar es no darle nunca lo que pide al instante. Se le puede decir, por ejemplo:"Ahora estamos haciendo esto y tenemos que esperar un rato para darte lo que pides. Me encanta que aprendas a esperar hasta ese momento y comportarte como el niño listo y mayor que ya eres".
  3. Por más que el niño rabie y patalee, seamos firmes y acostumbrémosle a no recibir lo que pide de inmedato. Le haremos un bien increíble con ese entrenamiento en saber esperar y no satisfacer de inmediato sus caprichos y deseos. Ante las llantinas del pequeño, las constantes llamadas de atención, la manipulación del adulto y el hecho de "montar el pollo" cuando sabe que más molesta a papá y a mamá, debemos dejarle siempre claro que no se va a salir con la suya, pero siempre manteniendo una actitud calmada, reposada, controlada y sin dejarse contagiar por la tensión que el niño pretende provocar en nosotros. Si sabemos resistir a sus llantos y provocaciones, el niño comprobará que su conducta caprichosa no le reporta ningún beneficio.
  4. Conviene reforzar, premiar y alabar al niño cuando manifieste una conducta razonable, de cierto acto de control, educada, pacífica, generosa, comprensiva, esforzada, de saber compartir...
  5. Es importante contagiar al niño el buen humor, el entusiasmo y las emocione positivas en general: "los ejemplos arrastran". Cuando algo no sale bien del todo o no sucede como el pequeño esperaba, es bueno enseñarle a reírse de sí mismo, a intentarlo de nuevo con alegría y a no desesperarse. Ensamblemos siempre la fortaleza con el júbilo. Como decía Emerson: "La fortaleza es inseparable del júbilo, ya que la persistencia en la acción genera una especie de endorfinas psíquicas que, por un lado equilibran y proporcionan paz y serenidad de espíritu, y, por otro, producen euforia, alegría y entusiasmo".
  6. El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es hacerles fuertes desde niños, al mismo tiempo que les queremos con todo el cariño.
  7. A veces la actitud de nuestros padres y el hecho de tener que valernos por nosotros mismos a tempranas edades, por situaciones especiales, potenció nuestra fortaleza; y lo mejor que podemos darle a nuestros propios hijos es hacerles muy fuertes, responsables y esforzados.

Esto es lo que te sugiero y lo que me permito aconsejarte, ya que tienes en tus manos la masa blanda de la personalidad de ese niño, que es tu vida y a quien tanto quieres. Hazle fuerte, esforzado y bondadoso. En definitiva, prepárale para una vida que será tan difícil o más que la que tú vives ahora.

Aprender a reñir.

Regañar a un niño con un tono alterado, con insultos y humillaciones, podría desencadenar con el tiempo formas de depresión, falta de autoestima y derivar incluso en comportamientos violentos. Aprende a reñir sin hacer daño.

No todos los niños reaccionan del mismo modo a las regañinas de los adultos. La reacción emocional del pequeño no sólo depende de su carácter, sino también del tono y de la frecuencia con la que se le riñe. Precisamente, la diferencia está en cómo se levanta la voz. Lo que interfiere en el desarrollo emocional del niño no es el regaño en sí, sino la violencia infligida en las palabras dichas.
Regañar es normal, pero levantar la voz de forma equivocada da un mal ejemplo a los niños, y podría incluso repercutir en sus futuras relaciones sociales. Según estudios del Family Research Laboratory de la Universidad de Hampshire, "regañar mal a los niños influye en las relaciones familiares y, más adelante, también en otros tipos de relaciones sociales, porque su carácter tendrá una fuerte inclinación hacia la agresión física". Estas afirmaciones se encuentran entre las peores hipótesis y, con toda seguridad, no son aplicables a todos los casos. Sin embargo, es muy posible un resultado semejante si el niño sufre cierta "violencia verbal" prolongada en el tiempo.
Al mismo tiempo, no es educativo dejar pasar siempre las trastadas de nuestros hijos. Y, además, en un ambiente familiar sereno, el hecho de levantar la voz de vez en cuando no genera ningún tipo de daño. Por el contrario, podría incluso resultar útil. En conclusión, si regañas a tu hijo, la reprimenda nunca debe transformarse en un abuso emocional. El objetivo de reñir al niño debe ser educarlo, que aprenda y rectifique.

Por este motivo, las regañinas deben ser constructivas, correctivas y fomentar la reflexión del pequeño (en la medida de lo posible, según su edad, claro).

martes, 19 de enero de 2010

Charla de Estrés Familiar: Miércoles 20 enero 2010 a las 15:30 horas

Os invitamos a todos los padres a la charla que dará la Educadora Social, en el comedor de la escuela infantil a las 15:30 horas, sobre el Estrés Familiar. Tendremos como siempre, si es posible, un café en primer lugar, para pasar después a la presentación en Power Point, que durará unos 20 minutos. Se dejará tiempo para que los padres podamos expresar nuestras sugerencias y preocupaciones respeto al tema del estrés y cómo nos afecta en nuestra vida familiar.

Actividades para nuestros hijos

Elegir las mejores actividades para el niño puede ser una tarea complicada, que se simplifica si mantienes y sigues los criterios que te explicamos. Lo más importante es respetar las preferencias de tu hijo y no imponerle nada.

• Sobre todo, es necesario elegir una actividad que respete las decisiones del niño: estas experiencias deben ser voluntarias, los niños deben sentirse libres y deben poder cambiar de actividad si se sienten cansados o descontentos.
• En segundo lugar, es necesario evitar que el niño transcurra el tiempo libre pasivamente, delante de la tele: el pequeño debe siempre poder expresarse, a través de juegos estructurados o libres, a sí mismo.
Demasiadas actividades programadas a la semana pueden ser contraproducentes: los llamados "niños con agenda", estresados por tener demasiadas actividades extraescolares y por las expectativas de los adultos, con mucha probabilidad, se convertirán en adolescentes descontentos, poco creativos, con dificultades para estar solos.
Los juegos en solitario son otra actividad importante a la que no hay que renunciar: ayuda a los pequeños a estar con ellos mismos y a afrontar actividades más tranquilas, como la lectura, o creativas, como la pintura.
• Para concluir, no hay que confundir productividad con bienestar: lo importante no es que el niño siempre sepa más (ya tendrá tiempo más adelante de aprender las nociones de las distintas disciplinas), sino que "pruebe" distintos aspectos de la vida, dejándose guiar por su sentido de la libertad.

Decir "no" entre los 2 y 3 años

A medida que el niño va creciendo resulta más fácil para los papás establecer normas y límites: el niño empieza a razonar. La disciplina sigue siendo imporante, ya que le ayuda a crecer y madurar.

¿Aparecen las primeras rebeliones? Los niños empiezan a experimentar su autonomía y quieren afirmarse entre los 2 y los 3 años, rebelándose a las reglas de los padres.
A esta edad, mamá y papá deberán ejercitarse en la técnica de la negociación. Si el niño, por ejemplo, quiere a toda costa una galleta de chocolate, se le puede dar pero siempre que tome el resto de comidas diarias.
A los dos años, los "no" de mamá y papá deben ser más decididos y es importante explicar al niño el por qué de las cosas. Sobre todo, ahora que el niño ya empieza a entender más y mejor las explicaciones.
¿Y si se pelea con otros niños? En la infancia, la agresión física es una forma de conocerse, de establecer un contacto y de "experimentar" las reacciones de los demás.
El adulto debe ser un punto de referencia importante: debe hacer entender al niño que las agresiones son ineficaces y darle una alternativa, tal vez dirigiendo la atención de los niños que se están peleando sobre otras actividades.

domingo, 10 de enero de 2010

Cómo educar niños más felices

Cuando hablo con la profesora de mi hijo, para interesarme cómo va mi pequeño en su nivel de rendimiento, de aprendizaje, de desarrollo psicomotor, esas cosas que tanto preocupan a los padres, para ver si va madurando conforme a su edad, lo que de verdad me interesa saber de la tutora, es si mi hijo se siente feliz en clase, con sus compañeros, y con lo que aprende. Siempre he creído que un niño feliz es un niño capaz de desarrollar cualquier tarea que le sea presentada.
Ser feliz, así como
tener miedo, compartir, ser agresivo, etc., también se aprende y se hereda desde la más temprana edad. Los niños aprenden a ser felices cuando su entorno es feliz. Cuando, aún siendo bebé, siente que les importa a sus padres, que hay comunicación con ellos, y que ellos atienden a sus balbuceos y a sus necesidades y derechos más básicos como el cuidado, la alimentación, educación, etc.
Pienso que la felicidad va mucho más allá del tener, poseer,..., yo diría que reside en la ilusión, en el deseo y en lo que emplea un niño para conseguir lo que quiere. Si el niño que está a punto de soltar el dedo de sus padres para dar libremente sus
primeros pasos, confía que puede contar con el cuidado de ellos, se sentirá feliz y conseguirá lo que se propone. Lo mismo con la alimentación, con el sueño, etc. A la hora de educar a nuestros hijos, son muchos los aspectos que consideramos y muchas veces dejamos de lado los sentimientos y sólo nos centramos en las buenas y malas conductas.
Pienso que existen algunas claves que los padres pueden considerar a la hora de educar a niños felices:
1- Establecer un canal de comunicación con ellos a través de actividades como el juego, el baile, el dibujo, la música, la cocina, o simplemente viendo una película o compartiendo un cuento infantil, una manualidad, una adivinanza, etc.
2- Enseñando a los niños a que acepten sus frustraciones, de una forma constructiva y positiva. También tienen que aprender a perder. A través de los límites se puede enseñar a un niño sobre lo que es más o menos importante, y qué es lo que esperas de ellos.
3- Dejar que el niño exprese sus emociones, sus enfados,... No lo reprimas. El niño puede generar inseguridad y miedo a mostrarse tal y como es. Debes enseñarle a respetar sus emociones, y buscar soluciones.
4- Valora a tu hijo por sus virtudes morales. Ensénale a compartir, a ser amigo, a ser responsable con sus cosas, a tener disciplina con sus tareas, etc. Estos valores son los que le quedarán para su vida adulta.
5- No lo compares con otros niños, amigos o hermanos. Acepta a tu hijo tal y como es, con sus virtudes y defectos. Nadie es perfecto.
6- Las palabras tienen poder sobre los niños. Si estás diciendo continuamente a tu hijo que él es malo, que siempre hace todo mal, lo que conseguirás es bajar la autoestima de tu hijo, y no animarle a que se esfuerce para mejorar. Las malas palabras tienen un efecto al revés en los niños y en cualquier persona.
7- Enseña a tu hijo a ponerse en el lugar del otro. Que él busque no hacer a los demás lo que no le gustaría que hiciesen a él.
8- Enseña a tu hijo a reconocer y a agradecer por todo lo que tiene, de corazón. Es importante que él sepa que es un niño privilegiado, que tiene unos papás que le quieren, una casa en que vivir, comida, escuela, amigos, salud,... ufff... ¡hay tanto por agradecer!
Y tú, ¿qué crees que hace feliz a tu hijo?