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jueves, 10 de febrero de 2011

Cuento: Fiarse de la voz interior

Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un grillo.

-Hacía dónde te diriges?, le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó:

-Tuve un sueño, anoche soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el grillo dijo mientras su amigo se alejaba:

-¡Debes de estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Tú, una simple oruga! Una piedra será una montaña; un pequeño charco, un mar; y cualquier tronco, una barrera infranqueable.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo:

-Hacía dónde te diriges con tanto empeño?

Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante:

-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo:

-Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.

Y se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo desistir. ¡No lo lograrás jamás! -le dijeron-, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir. Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar.

-Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.

Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había convertido su tumba en un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Pero una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquel túmulo, que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. Y se quedaron atónitos: aquella concha dura comenzó a quebrarse y, con asombro, vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa.

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría. Se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.

Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si pensamos que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Y, entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo lograremos.

jueves, 16 de diciembre de 2010

!Léeme un cuento¡

La manera más importante de desarrollar el conocimiento que los niños necesitan para aprender a leer exitosamente es leyéndoles en voz alta frecuentemente -- comenzando cuando son bebés.
Qué necesita:
* Libros de cartulina gruesa, libros "predecibles" y libros que nombran conceptos (como los colores, números, figuras)
* Un diccionario infantil (preferiblemente uno de fuerte construcción)
* Papel, lápices, crayones y marcadores
Qué hacer:
Desde su nacimiento, haga la lectura en voz alta con su niño una parte de su rutina diaria. Escoja un momento tranquilo, como justo antes de ir a la cama. Esto le dará una oportunidad de descansar un poco entre el tiempo de jugar y el tiempo de dormir. Si es posible, lea con él sobre su regazo o en sus brazos para que se sienta cómodo y seguro. A medida que vaya creciendo, quizás necesite moverse un poco mientras alguien le lee. Si se cansa o se pone inquieto, pare de leer. Mantenga la hora de la lectura en voz alta como un momento de tranquilidad y comodidad para que su niño la espere con anticipación.
Trate de leer con su niño todos los días. Al principio lea sólo unos cuantos minutos a la vez, varias veces al día. Al ir creciendo, su niño le hará saber si quiere que usted le lea por más tiempo. No se desanime si algún día no puede leer con él o si no siempre es posible mantener la misma rutina. Simplemente regrese a la rutina tan pronto como sea posible. Ante todo, asegúrese que la lectura siga siendo divertida para ambos.
Dele al bebé un libro de cartón grueso para que lo vea, lo toque y lo aguante. Permita que voltee las páginas, mire por los agujeros o levante las "ventanitas." Al crecer un poco, ponga sus libros en repisas o en una canasta que el niño pueda alcanzar. Aliéntelo a explorar sus libros y hablar sobre lo que ve. Quizás le hable sobre los dibujos o "finja" leerle a usted un libro que ha escuchado varias veces.
Si el niño tiene 2 o 3 años, use su tiempo de lectura para enseñarle sobre los libros y la escritura. Mientras le lee, deténgase de vez en cuando y señale las letras y las palabras; luego señale los dibujos que las palabras representan. Su niño comenzará a entender que las letras forman palabras y que las palabras nombran los dibujos. También empezará a entender que cada letra tiene su propio sonido -- una de las cosas más importantes que su niño debe saber al aprender a leer.
Mientras leen juntos, hable con el niño. Anímelo a preguntar cosas y hablar sobre la historia que están leyendo. Pregúntele qué cree que va a suceder en el cuento. Señale las cosas en los libros que pueda relacionar con su propia vida: "Mira el dibujo del pingüino. ¿Te acuerdas cuando vimos el pingüino en el zoológico?"
Lean los libros favoritos repetidamente. Su niño quizás le pida que le lea sus libros favoritos una y otra vez. Y aunque usted se canse de leer los mismos libros, tenga por seguro que el niño los sigue disfrutando y sigue aprendiendo al escucharlos repetidamente.
Lean libros "predecibles." Estos libros son aquellos con palabras o acciones que se repiten varias veces. Estos libros ayudan a que los niños anticipen lo que va a suceder en la historia. Al leer, aliente al niño a escuchar y repetir con usted las palabras y frases que se repiten en la historia, como los colores, los números, las letras, animales, objetos y actividades diarias. Su niño aprenderá estas palabras o frases repetidas y se divertirá diciéndolas con usted cada vez que aparecen en la historia. Muy pronto las dirá antes que usted se lo pida.
Demuestre entusiasmo al leer. Lea con expresión. Haga la lectura más interesante al leer con distintas voces para los personajes de la historia, agregando efectos de sonido y usando gestos y muecas.
Compre un diccionario infantil. Si es posible, uno con ilustraciones al lado del texto. Entonces formen el hábito de "buscar en el diccionario."
Tenga a la mano material para escribir como crayones, lápices y papel.


Visiten la biblioteca a menudo. Establezcan la tradición de visitar la biblioteca cada semana desde que el niño es muy pequeño. Consiga una tarjeta de biblioteca para el niño tan pronto como sea posible. Muchas bibliotecas ofrecen tarjetas a los niños tan pronto como ellos aprenden a escribir su nombre (claro que usted también tendrá que firmar por su niño).
Demuéstrele que usted también lee. Cuando lleve al niño a la biblioteca, busque un libro para usted también. Ponga un buen ejemplo al permitir que su niño lo vea leyendo. Invítelo a traer uno de sus libros y sentarse con usted mientras usted lee su propio libro, una revista o el periódico. No se preocupe si se siente un poco incómodo al leer. El hecho de que usted también lee es lo importante. Cuando su niño ve que la lectura es importante para usted, lo más probable es que decida que la lectura es importante para él también.
Si no se siente cómodo al leer, busque programas de apoyo para adultos en la comunidad. Su bibliotecaria le puede ayudar a localizar programas para mejorar su lectura. Sus amigos o familiares también le pueden leer a su niño y hay voluntarios en muchas comunidades que también pueden ayudar.
Cuando la lectura forma parte de la vida familiar, usted le comunica al niño que los libros son importantes, agradables y llenos de cosas que aprender.
Los libros que usted escoja leer con su niño son muy importantes. Si usted no está seguro cuáles libros son los más adecuados para su niño, consulte con el personal de su biblioteca local para ayudarle a escoger los mejores libros.

martes, 13 de julio de 2010

¿Cómo contar cuentos?

Entre todos podemos ir actualizando este listado de consejos/sugerencias para contar cuentos y llegar a aquellos que con gran ilusión y entusiasmo nos escuchan:

1) Más que leer un cuento, se trata de compartir una historia. Vivir con el niño las emociones, pensamientos y hazañas de los diferentes personajes. Disfrutar contando la historia permite que los que escuchan también lo hagan.
2) Narrar el cuento con sinceridad. El adulto debe creerse lo que cuenta, de esta manera alimentará la ilusión y fantasía del pequeño.
3) ¿Por qué no inventar un cuento colectivo? Esto permite crear el cuento que realmente nos apetece leer. Ilustrarlo también es interesante, poder dibujar los personajes tal y como nos los imaginamos es una bonita práctica que nos adentra todavía más en la historia inventada, podemos “verlos”.
4) Involucrar a los niños en la historia que estamos contando: ¿qué pasará ahora?; ¿qué dirá determinado personaje?; etc. Esto puede hacernos dejar de lado el cuento elegido pero no importa, lo realmente bonito es imaginar, imaginar e imaginar.
5) La clave es captar la atención de los niños. Para ello será importante:
Elegir el momento y lugar adecuados (sin distracciones)
Utilizar un lenguaje sencillo
Emplear diferentes tonos de voz, movimientos corporales, gestos.
Repetir el cuento si lo piden
Utilizar las pausas y los cambios de ritmo en la voz animarán la narración y mantendrán la atención
Introducirse e introducir a los niños en la historia

Con los más pequeños no es necesario leer tal cual el texto. Mejor será contar la historia con lenguaje sencillo a partir de las ilustraciones. A medida que van siendo mayores podrá respetarse el texto en su totalidad.

miércoles, 23 de junio de 2010

Cuentos para cada edad


No todos los cuentos están pensados para niños de la misma edad. ¿Quieres saber cuáles son los más adecuados para tu hijo en función de su edad?


• Primer año. Puedes mostrar al bebé libros con ilustraciones y algunas palabras. Gracias a estos libros ilustrados, el niño empieza a pronunciar algunas palabras sencillas, aunque sin comprender su significado, y las asocia a los dibujos.

• Dos o tres años. A los niños de esta edad, que aún no son capaces de seguir el hilo de la historia, les encantan los cuentos breves y sencillos sobre actividades de la vida cotidiana. Si el pequeño quiere mirar las ilustraciones, pasar las páginas, o señalar con el dedito a los personajes, los animales o los objetos, se puede continuar con la lectura. Si no es así, puede ser suficiente con observar los dibujos y describirlos. Lo importante es dejar la lectura cuando su atención disminuye.

• Cuatro años. A esta edad, ya es posible explicarles una breve historia. Empiezan a apreciar las historias de hadas y gnomos. Las ilustraciones pueden representar meros puntos de partida para historias de fantasía creadas por los padres, o incluso para recorrer con el pequeño las historias de la vida cotidiana: el baño, la papilla, el paseo, etc.

• Cinco o seis años. La imaginación está más desarrollada y los niños aprecian los cuentos de reyes, reinas y otros personajes fantásticos.

martes, 11 de mayo de 2010

Cuentos para toda la familia

El título del cuento es:
"Todos tenemos una visión"
Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba todo el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Pero cuando llegaba, la vasija rota tenía sólo la mitad del agua.Durante años esto fue así diariamente. Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para lo que fue creada. Pero la vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.Después de dos años, la tinaja le habló al aguador diciéndole así:“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que debería recibir.”El aguador dijo compasivamente:” Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”Así lo hizo la tinaja. Y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sentía apenada porque al final sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces:” ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Sembré semillas de flores a lo largo del camino por donde vas, y todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recoger esas flores para decorar el altar de Dios. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear tanta belleza.