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martes, 19 de abril de 2011

Cosas que les encantan a los bebés

Por qué a los niños les encanta estar desnudos? ¿Por qué siempre quieren estar con mamá? No es casualidad que los bebés disfruten con estas cosas: todas ellas cubren sus necesidades o les ayudan a expresarse.
Observar a nuestro hijo y respetar lo que le agrada es una forma de alimentar nuestra relación y hacer feliz al pequeño. Estas son diez cosas que a los bebés les encantan.


1. Estar desnudo
Hay niños que solo necesitan quitarse la ropa y el pañal para calmarse. En los bebés existe una permanente conexión cuerpo-emoción y, a falta de palabras, su cuerpo expresa todas sus emociones. Por eso lo necesitan lo más libre de ataduras posible.
Desnudos, los pequeños se muestran más receptivos y expresivos. Además, las sensaciones no llegan igual con ropa que sin ella. Y puestos a explorar, cuantos menos intermediarios entre ellos y el mundo, mejor.


2. Estar arropadito
Le recuerda su estancia en el útero materno, cuando toda su piel estaba en contacto con esas paredes que le abrazaban y protegían. Las primeras semanas de vida muchos bebés se sienten muy a gustito cuando los envolvemos, les encanta estar recogidos y tener mucha zona de contacto. Poco a poco se sienten más seguros en su nuevo medio y empiezan a tomarle gusto a moverse con más libertad.


3. La piel de mamá
El abrazo de una madre es la mejor solución para casi cualquier problema. Muchos estudios demuestran que el contacto directo piel con piel entre la madre y el hijo equilibra la temperatura corporal del bebé, su ritmo cardiaco y le ayuda a liberar endorfinas y oxitocina, la hormona del amor. Y no solo le beneficia a él: nosotras liberamos las mismas hormonas.
El contacto con nuestra piel relaja el sistema nervioso del bebé (expuesto continuamente a estímulos) y favorece nuestra relación con él. Los dos nos sentimos cercanos y amados.


4. El ruido monótono
Los sonidos monótonos (el del motor, la lavadora o incluso el secador) recrean en muchos bebés los ruidos de nuestro cuerpo, con los que crecieron sus primeros nueve meses de vida intrauterina y les relaja. Son ruidos que, además, se presentan como amortiguados, igual que los que el pequeño escuchaba en nuestro vientre.


5. La música
·La música es un estímulo para su aprendizaje: sus tonos graves y agudos estimulan las conexiones neuronales del bebé, reorganizan su cerebro y según el tipo (clásica, moderna...) le apoyan de una u otra manera.
·Los sonidos armónicos, en los que predominan los tonos agudos, predisponen al bebé para el aprendizaje.
·La melodía de tonos más graves (también puede ser clásica) le relaja. Nuestras mismas voces son música para él: más aguda la de mamá, más grave la de papá.


6. El olor de mamá
Muchos bebés con dificultades para dormir se relajan cuando ponemos en su cunita una prenda nuestra. El olor de sus padres es lo primero que capta el bebé al nacer. El olfato está ligado a la supervivencia, y reconocer nuestro olor al nacer es vital. Si no lo hace, ¡el bebé está perdido! Aún no ve bien, pero sin embargo sí nos puede reconocer por el olor. Nuestro regazo es uno de los lugares más confortables para el pequeño, se siente muy seguro con nuestro olor.


7. Un paseo por la calle
Muchos niños, cuando están en casa, requieren más atención que en la calle, lloran más... Y nosotros no lo entendemos porque no apreciamos la diferencia, pero no es lo mismo el aire en movimiento que el aire estancado de una casa. Los sonidos tampoco son los mismos, ni la paleta de olores. El oído y olfato de nuestro bebé están muy desarrollados al nacer y, a menos que sea hipersensible, no hay mejor lugar que la calle para entretenerse con decenas de nuevos olores, y esos maravillosos sonidos, que tanto gustan al bebé. Estar fuera de casa alimenta la parte más aventurera del pequeño.


8. Chuparlo todo
La boca es "el tercer ojo" del bebé: en esta etapa le ayuda a conocer el mundo que le rodea, incluso más que sus propios ojos. Al chupar, el niño reconoce los objetos por su sabor, textura, densidad, peso... Información que la simple mirada no puede aportar.
Los dos primeros años de vida la boca se comporta como un gran escáner que le permite generar, dentro de su cerebro, la imagen que hay fuera.


9. El balanceo
·Es un movimiento monótono y rítmico que conecta con la seguridad y el equilibrio, en todos los sentidos.
·Por un lado, el balanceo trabaja sus conexiones neuronales más profundas.
·Por otro, los ritmos predecibles y monótonos conectan con la estabilidad del niño. El bebé se va confiando, y cuanto más conocida es la situación o el ritmo más se relaja, más endorfinas libera, más se adapta al entorno.


10. La voz de mamá
La voz de mamá es otro de esos elementos que lo son todo para nuestro bebé: contiene música, tonos altos que estimulan el aprendizaje y, sobre todo, la intención y el deseo de comunicarnos con él. Así lo percibe y, en cuanto es capaz de emitir gorgoritos, nuestro pequeñín nos los dedica todos.
Cada vez que le hablamos, el bebé registra numerosas emociones que son las que, un poco más adelante, le mueven a desear aprender a hablar. Comunicarse con nosotros es su principal pasión.

Autora: Desiré Coronado.
Asesora: Ana María Fernández Fernández, matrona y directora del centro profesional de preparación al parto Mi Matrona, en Málaga.

miércoles, 26 de enero de 2011

Fomenta la autoestima en tus hijos

La mayoría de nuestros miedos, tristezas, frustraciones, fracasos, carencias... en la edad adulta provienen de creencias que tenemos profundamente grabadas y que adquirimos en la infancia. Pero... ¿cómo podemos nosotros, como padres y educadores, fomentar una alta autoestima en los más pequeños?

1.- Utiliza el lenguaje en positivo
En lugar de decirle a tu hijo lo que no quieres que haga o diga, dile lo que sí quieres. Hagamos un experimento: Ahora lee estas líneas atentamente y no pienses en un par de zapatos, no se te ocurra pensar en zapatos, ni siquiera te imagines zapatos. ¿Verdad que lo único que ves son los tan negados zapatos?
Pues lo mismo les ocurre a los niños, cuando les dices que no hagan algo: “…no quiero ver tu habitación desordenada” en realidad visualizan lo que no tienen que hacer. Estás reforzando, sin darte cuenta, precisamente lo que no quieres que haga. ¿Qué tal si le dijeras:”Me encanta ver tu habitación cuando está ordenada y alegre.”?
Esto es especialmente importante en situaciones en las que los niños están adquiriendo una nueva habilidad y responsabilidad.
Otros ejemplos: en lugar de decirle: "no se pega" le puedes decir:"trata a tus amiguitos con cariño", en lugar de decirle "no pintes en la pared", puedes decirle "aquí tienes un montón de papeles para pintar en ellos todo lo que tú quieras"...
2.- Ojo con el exceso de halagos.
En esta sociedad hoy, nos enseñan que para fomentar la autoestima de nuestros hijos, hemos de alabarles constantemente y aplaudir todos sus logros. ¡Nada más lejos de la realidad!
Cuando un niño pequeño hace un dibujo o consigue cualquier logro, solemos escuchar cosas como ¡qué bien! ¡muy bien!...
Los niños, naturalmente tienden a hacer las cosas porque les gusta descubrirlas y hacerlas por sí mismos. Pero, cuando los adultos que les rodean alaban sus logros en exceso, empiezan a asociar el hecho de hacer una cosa, con hacerla para que le guste a mamá (o a papá o a la profe o a la abuela).
De este modo los niños van perdiendo la motivación interna y comienzan a sentir la presión de hacer las cosas para gustarles a los padres, el miedo a no hacerlo bien, y la necesidad de seducir para ser queridos crece de forma incontrolada.
Este es el principal origen del fracaso escolar, desmotivación, aburrimiento...
3.- Fomenta que tu hijo coopere en casa
Si desde que son pequeñitos les permitimos cooperar en las labores de la casa, los niños se sentirán responsables e importantes, se valorarán y sentirán valorados.
Un buen comienzo es que recojan sus juguetes siempre que los saquen de su sitio. Pueden ayudar desde muy pequeños a poner la mesa, etc.
Pero ojo, no esperes de un niño de tres años que ponga la mesa solo ni autorices a uno de cinco que deje sus juguetes por el medio.
4.- Evita las etiquetas
Para fomentar una autoestima sana en los más pequeños es fundamental evitar las etiquetas, tanto positivas como negativas.
¿Por qué hemos de evitar las etiquetas positivas? Si le decimos a un niño: "eres bueno" le estamos diciendo que también puede ser malo. Mientras que si le decimos:”te comportas bien y a mí me encanta,” no estamos alterando para nada su propio concepto.
Cuando decimos cosas como: eres: bueno, malo, inteligente, vago, listo, perezoso, rápido, risueño, triste.... a un niño que está construyendo su auto-concepto, es como darle las piezas del puzle con el que se irá identificando y que marcará definitivamente su autoestima.
Háblale de sus comportamientos, no de lo que es.Permite que él mismo cree su propio auto-concepto (base de la autoestima) basado en su experiencia y no en absurdas y limitadoras etiquetas subjetivas.
5.- Permíteles disfrutar de tiempo para estar solos. ¡Ojo con las actividades extraescolares!
Los niños necesitan tiempo para estar solos, (no aislados). Tiempo para experimentar la vida por sí mismos, para descubrirse, descubrir sus talentos, gustos y habilidades propios.
6.- Haz que tu hijo se sienta seguro.
Los niños, para desarrollarse necesitan un ambiente en el que se sientan seguros. ¿Y cómo se consigue eso? Con límites claros y consistentes.
Nuestra labor como padres es la de delimitar reglas claras de conducta, límites, que ayudarán a los niños a guiarse por la vida, a dirigirse por la misma sin dificultad cuando se encuentren con todas las que nos impone nuestra sociedad y que ya conocemos nosotros.
7.- Permítele descubrirse a sí mismo.
A menudo tenemos expectativas inconscientes tan fuertemente grabadas sobre cómo esperamos que sean y se comporten nuestros hijos que, en muchas ocasiones, chocan totalmente con la realidad.
Fomenta que tu hijo descubra qué es lo que a él le gusta realmente. Plantéale opciones: facilítale que toque algún instrumento de música, o que participe en clases de teatro baile o de pintura o de cualquier otra cosa que le atraiga... por muy diferentes a tus gustos que sus elecciones puedan ser.
8.- No "rescates" a tu hijo de la realidad
Tus hijos van a tener que aprender a recuperarse de pérdidas y fracasos, a enfrentarse con frustraciones de todo tipo. Y cuanto antes descubran como salir de ahí por sí mismos, mejor. Siempre es mejor enfrentarse a la perdida y aprender a manejarla cuando, por ejemplo, a los tres años tu amiguito ya no quiere jugar contigo, que a los veinte, cuando tu pareja te deja.
Si tratas de protegerle de esta realidad, lo único que conseguirás es que se vuelva una persona dependiente e hipersensible.
¡Respeta a tu hijo y permítele que viva su vida! Su propio conflicto solo le está pidiendo, como a todos nosotros, que aprenda, que se atreva a resolverlo. Anímale a seguir adelante, sin darle tú mismo al problema más importancia de la que tiene. Confía en tus hijos, ya que los quieres.
9.- Y cómo no, sé un ejemplo tú mismo.
Muestra tu propia autoestima. El ejemplo es a menudo más valioso que los discursos, el enfado o los propósitos sentenciosos. ¡Ellos te lo agradecerán a su manera y juntos evitareis muchos conflictos cuando lleguen a la adolescencia!

jueves, 20 de enero de 2011

Influencia de los dibujos de la TV en nuestros hijos

Los niños nacen con la televisión, aprenden antes el lenguaje de la imagen que a leer y a escribir. El niño es como una esponja que absorve todo lo que ve. La televisión y lo que en ella aparece es la primera escuela divertida del niño. Por eso los dibujos animados que aparecen en la denominada “caja tonta” ejercen una gran influencia sobre los más pequeños.
Es cierto que los primeros en educar a sus hijos deben ser los padres, pero los niños pasan muchas horas frente al televisor viendo sus programas infantiles (Power Rangers, Dragon Ball, Barrio Sésamo) y esto influye en su comportamiento y educación.
Si los contenidos de los dibujos son agresivos, los niños pueden estimular una conducta agresiva, porque son susceptibles y sensibles ante todo lo que ven, y suelen imitar los modelos que observan.
Muchos piensan que los dibujos de los años 80-90 eran más educativos que los de hoy en día. Pero lo cierto es que si nos adentramos en los contenidos de los dibujos de antaño también podemos observar conductas poco apropiadas para los niños, por ejemplo, comparemos Chicho Terremoto con Shin Chan. Al primero le encantaba levantar las faldas de las chicas para ver sus bragas blancas y el segundo personaje interpreta a un niño de 5 años que babea por las chicas guapas y que además le encanta enseñar sus partes más intimas, y cuyo vocabulario tampoco es el más idóneo. Es cierto en que hay excepciones, pero da la sensación de que eran dibujos llenos de amistad, compañerismo, ternura, diversión, con un lenguaje adecuado y sin ninguna malicia, como Heidi que mostraba el valor del amor y la alegría de vivir.
Muchos de los programas y dibujos de antes si que eran educativos, como por ejemplo Barrio Sésamo, Heidi, Érase una vez el cuerpo humano. Estos dibujos pueden enseñar a los niños a compartir, a ser más afectuosos, amistosos. Aunque esto no quiere decir que los de antes no tuvieran nada de violencia, ni de conductas negativas, si no pensemos en Dragon Ball o en los Power Rangers. Detrás de esos inofesinvos dibujitos se esconde una conducta.
La educación infantil ha cambiado a lo largo de los años en lo que se refiere al ámbito televisivo, ¿Tú que opinas, que las series de antes son más educativas que las de ahora? ¿Crees que los dibujos de hoy en día son más agresivos?

Algunos consejos útiles
1.-Procurad que vuestros hijos no pasen horas muertas frente al TV, los dibujos estimulan, pero también los juegos compartidos con otros, los cuentos e historias, las salidas culturales, los centros de ocio, etc.
2.-La educación de los hijos es responsabilidad de los padres, si no estas tiempo en casa, ocúpate que el que pases sea más productivo y que el que no pases no esté lleno de cosas contraproducentes.
3.-Si no compras dibujos agresivos tu hijo no los verá, lo mismo te digo con videojuegos y demás. El niño jugará con lo que tiene a mano, si los padres se lo dais vosotros sois los principales culpables de su mala educación.
4.-Procurad que vuestro hijo interactúe con otros como él, acudid a casa de primos, amigos, será la mejor forma de descubrir el mundo y lo harán juntos, cosa que para ellos es mucho más divertido que estar frente al TV

miércoles, 12 de enero de 2011

Yo solito: hábitos de autonomía infantil

Los adultos deben respetar el ritmo de madurez de cada niño y asegurarles las condiciones adecuadas para que actúen de forma autónoma
¿Tu hijo come solo? ¿Se viste sin ayuda? ¿Ya le habéis quitado el pañal? En ocasiones, la adquisición de los hábitos de autonomía esenciales de los más pequeños se asemeja a una carrera competitiva entre los padres para comprobar qué niño es el más rápido. Sin embargo, los especialistas desaconsejan esta práctica. Para que el niño aprenda y desarrolle sus habilidades motoras de forma autónoma no hay que forzar y acelerar el ritmo, sino atender a su grado de madurez y proporcionarle los recursos idóneos para que regule por sí mismo sus actuaciones.
Adquirir el control del propio cuerpo es un proceso progresivo y complejo, que evoluciona desde los primeros actos reflejos e involuntarios del bebé, hasta la capacidad total para realizar las actividades de forma autónoma. Esta evolución, en la que el niño pasa de la dependencia de los adultos a la autonomía, no se desarrolla del mismo modo ni al mismo tiempo en todos los infantes, sino que depende en gran medida del ritmo de madurez particular de cada uno.
Sin embargo, algunos padres tienden a forzar y a apresurar este ritmo, una práctica que puede influir en toda la estructura de su personalidad futura.
Respetar los ritmos
"No se deben obstaculizar los movimientos libres del niño"
No obstaculizar los movimientos libres del niño, ni esforzarse por apresurar o cambiar el curso normal de su desarrollo mediante intervenciones directas. Actos tan sencillos como poner a un bebé sentado o de pie, o llevarle de la mano al caminar, "pueden afectar a la confianza del niño en sus propias capacidades, en su eficacia y tener una repercusión importante sobre su comportamiento ulterior".
Esta actitud puede influir de forma destacada en niños con un ritmo de madurez más pausado que el promedio.
Cómo facilitar la autonomía
Acercarle un objeto para que lo alcance antes, pincharle una y otra vez la comida en el tenedor o no dejar que pruebe a abrocharse un botón son algunas actitudes que, con el pretexto de ayuda, pueden trabar la autonomía del niño y afectar a su sentimiento de competencia, puesto que le privan de la posibilidad de ensayar y finalizar por sí mismo una acción iniciada.
La función de los adultos es asegurarles las condiciones idóneas para que se ejerciten de manera autónoma
La función de los adultos en el paso de los niños a la autonomía es asegurarles las condiciones idóneas para que se ejerciten de manera autónoma. Colocar los objetos en lugares de fácil acceso para ellos, proporcionarles un tenedor sin púas punzantes para evitar accidentes o cambiar un botón por un cierre más sencillo, como un broche o velcro, son pautas adecuadas para aplicar este método.
Otro elemento clave para facilitar la adquisición de hábitos autónomos en los niños es la cotidianidad. "Si las conductas se llevan a cabo de forma esporádica, no desarrollarán las actitudes imprescindibles para su interiorización".
En el camino hacia la autonomía no debe haber presión ni exigencias del entorno
La consolidación del aprendizaje de los hábitos no debe estar fomentado en ningún caso por estímulos externos (premios o castigos)". Lo correcto, es "dar recursos de autocontrol para que sea el niño quien regule sus actuaciones de forma autónoma".

Consejos para padres
Una vez verificado que el niño cuenta con la madurez necesaria y la habilidad motora suficiente para comenzar a funcionar con autonomía en determinadas actividades cotidianas, los padres pueden iniciar el proceso de aprendizaje para crear un hábito y una rutina constante en sus actuaciones. Para llevarlo a cabo con éxito, los especialistas recomiendan algunas pautas:
* Siempre y en todo lugar: si se quiere que el niño se vista o coma solo, hay que dejarle hacerlo todos los días y en todas las ocasiones, no vale "con papá sí y con mamá no" o "cuando tengo prisa te visto" o "te doy de comer yo".
* Explicarle cómo se hace: es necesario detallar al niño los pasos que debe dar para realizar una acción. No se le puede decir "lávate el pelo" sin contarle antes que debe poner un poco de champú en el cabello, frotar y luego enjuagar. Se les puede enseñar determinados hábitos con un ejemplo.
* Elogiarle y supervisar: los padres pueden supervisar el resultado de la acción del niño y corregirle si se equivoca, pero deben procurar que sea él mismo quien enmiende el error, si lo hay. Cuando la acción esté bien, hay que elogiarle por su resultado

martes, 30 de noviembre de 2010

Conocer el carácter de nuestro hijo

Desde su nacimiento, los bebés nos dan pistas sobre su temperamento. Los expertos señalan tres tipos de carácter, ¿dónde encaja tu hijo?

Varios estudios psicológicos han determinado que existen tres tipos de temperamento en los recién nacidos: el fácil, el difícil y el apático.
Todos ellos, tienen diferentes niveles de intensidad y en muchas ocasiones, llegan a mezclarse.
¡Descubre cuál es el de tu bebé!
Temperamento fácil: El mismo adjetivo los define. Son niños "fáciles" de educar. No representan problemas para adquirir hábitos ni para obedecer a los papás. Se adapta fácilmente a los cambios y no le cuesta nada dedicar una sonrisa, incluso, a un desconocido.
El temperamento difícil: Un bebé con temperamento difícil requiere de grandes dosis de paciencia por parte de los papás. Le cuesta adquirir hábitos, tanto de comida como de sueño y se irrita con facilidad, lo que se traduce en lloros y contínuas rabietas. La paciencia, el cariño, los mimos y el amor de los padres conseguirán, con el tiempo, suavizar estas conductas. Lo único que necesita el pequeño es sentirse seguro y querido.
Temperamento apático: El bebé apático es un bebé tranquilo. No protesta demasiado y parece acepytar los cambios con facilidad. Es un bebé que parece estar siempre sumergido en su mundo. Posee un gran mundo interior y por eso, parece más apático a los estímulos externos. El hecho de que no llore o no reclame la atención de los papás, no significa que no la necesite. Por eso, es muy importante darle el cariño y los mimos que recibiría cualquier otro bebé. De lo contrario, la falta de cariño y atención, podría desembocar en problemas de desarrollo.
Estos temperamentos pueden tener distintos matices y no significa que no existan otros tipos de carácteres en los niños, bien genéticos o adquiridos. Cada niño es un mundo y lo más importante es como ya se ha señalado anteriormente, el cariño que le demos y el derroche de nuestro tiempo, jugando con él e intentamos entrar en su mundo interior, así conseguiremos que poco a poco se vayan templando los carácteres más difíciles y los más apáticos vayan descubriendo cosas nuevas.

¿Os cuesta mucho despediros de vuestro hijo?

¿Os cuesta mucho despediros de él?
¿Cada vez que os separáis de él, coge una rabieta o una llorera?
Te explicamos cómo debes poner en marcha "el rito de las despedidas", para que el pequeño las acepte sin traumas.

Cuando os despedís del niño, es importante hacerle entender que alejarse no es una forma de libraros de él, sino que es una exigencia de la rutina diaria. Explicadle dónde vais, cuándo volveréis, cuánto os disgusta tener que dejarle e inundadle de mimos. Para preparar su entrada en el colegio, inventad una cancioncilla que contenga su nombre y que, en caso necesario, pueda servirle de código secreto para imaginar que está de nuevo con sus padres y a salvo. Una vez le hayáis tranquilizado, la separación debe ser firme y clara, sin vuelta atrás ni remordimientos. Prolongar más allá de lo razonable los ritos de la despedida no sirve para evitar las lágrimas. Es más, suele acentuarlas y convence al niño de que no estáis seguros de lo que hacéis.
Es un breve resumen con algunas ideas, para afrontar las veces que tenemos que salir a la calle a comprar o ha hacer otras cosas, y tener que dejarlo en casa con otros familiares. A mi en concreto, me está ocurriendo esto con mi hijo y bastante a menudo. Espero que a todas y a todos nos ayuden estos consejos, aunque cuando pillan un berrinche cuesta trabajo quitárselo y nos sentimos culpables por ello. Es importante en ese momento no ponernos nerviosos e intentar que el niño no se salga con la suya, ya que en cierto modo es una forma de controlarnos y conseguir que no nos vayamos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

RESUMEN DE LA CHARLA LOS JUEGOS INFANTILES

Desde la más temprana infancia, los niños aprenden prin­cipalmente jugando. A través del juego, los niños utilizan con entusiasmo todas las “herramientas” que tienen a su disposición, sus cuerpos, la relación con su familia y ami­gos, y el mundo que les rodea. El juego estimula, más que cualquier otra actividad, el desarrollo sano de los niños pequeños. La mayor parte del primer aprendizaje infantil se realiza mediante juegos.
Los niños juegan porque es divertido. Se puede jugar de mu­chas maneras pero la esencia del juego es el placer. Y el placer viene acompañado por un fuerte impulso de repetir esas actividades. El dominio es el resultado de la repetición. El dominio proporciona una sensación de logro y confianza.
*Nota: Ya que el tema surgió durante la charla, al final incluyo unas recomendaciones sobre cómo conseguir que el niño se socialice más y vaya perdiendo la timidez.

Tipos de juegos y etapas:
• Solitario: Los niños juegan solos e independientemente siguiendo sus propios intereses y sin hacer referencia a los juegos de otros niños.
• Espectador: Los niños observan a otros niños jugar, hacen preguntas y sugerencias, pero no se unen al juego.
• Paralelo: Los niños juegan uno al lado del otro a lo mismo o con materiales parecidos, pero no se hablan ni interactúan.
• Asociativo: Los niños juegan juntos, compartiendo ma­teriales y actividades similares de una manera desorga­nizada.
• Cooperativo: Los niños juegan juntos e interactúan para lograr un objetivo de una manera organizada.

También existen etapas en la dificultad del juego. En la primera etapa predomina la exploración sensorial y la ma­nipulación sencilla de los materiales, como garabatear con lápices de colores, verter agua y arena, o tocar un timbre. Cuando los niños empiezan a transformar e inventar ob­jetos y reglas, practican el juego simbólico, como es juntar dos cubos para formar la letra “T” u ofrecer “tortillas” de plastilina a otro niño. A medida que los niños aprenden a utilizar mejor el lenguaje, empiezan a sustituir las acciones y los materiales con palabras, juegan cooperativamente y se interesan en juegos formales con compañeros.

¿De qué manera afecta el juego el desarrollo infantil?

Mejora las destrezas cognitivas de los niños. A través del juego los niños aprenden conceptos, cómo hacer grupos y clasificaciones, cómo entender cosas y acontecimientos y cómo resolver problemas. El juego a menudo implica intentar y cometer errores así como resolución de problemas. Y obliga al niño a tomar decisiones, a dirigir actividades y a planear para conseguir un objetivo.
Desarrolla las destrezas motrices de los niños. A través del juego los niños desarrollan el control y la coordinación de los músculos que utilizan al caminar, al dar patadas, al comer o al escribir. Las destrezas motrices gruesas mejoran cuando los niños pequeños empujan un carro de supermercado de juguete o cuando los niños mayores juegan a la rayuela. Las destrezas motrices finas y de manipulación se desarrollan cuando los niños en edad preescolar usan los dedos para hacer un collar de cheerios o cuando garabatean en un papel con lápices de colores. Los niños practican la coordinación ojo-mano y la destreza de agarrar cuando se lanzan y agarran pelotas con la mano. Y cuando dan patadas al balón, practican coordinación y desarrollan control, tono y flexibilidad muscular.
Mejora las destrezas lingüísticas de los niños. Hablar, cantar, rimar y jugar con palabras les ayuda a aprender las reglas y los sonidos del lenguaje mientras se divierten.
Los niños adquieren destrezas sociales y emocionales. El juego desarrolla la imaginación y la creatividad y ofrece la oportunidad de practicar destrezas sociales como querer, negociar, turnarse, cooperar, compartir y expresar emociones. Al mismo tiempo que los niños aprenden sobre sí mismos y sobre el mundo, adquieren confianza en sí mismos, auto dependencia y auto expresión.

¿Cuántos juguetes necesita el niño?

En resumen, para evitar que los juguetes se acumulen:

• Guarda, regala o recicla aquellos juguetes que ya no utilice.

• Rota los juguetes. Guarda algunos y saca otros. De esta manera los juguetes guardados tendrán el mismo efecto que si fueran nuevos.

• Pon un límite a la hora de comprar juguetes.


Jugar con otros

De la misma manera que evolucionan los tipos de juegos, también lo hace el interés que el niño siente hacia los demás. Aunque, por lo general, siempre les gusta estar en compañía de otros niños, lo cierto es que lo que se dice jugar con otros, no lo hacen hasta los 4 o 5 años. Hasta ese momento, están al lado de los demás, pero raramente comparten la actividad del juego. Por eso son frecuentes las riñas por los objetos, desean tener los dos las mismas cosas, etcétera.
Los padres debemos facilitar el encuentro con otros niños para que aprendan a relacionarse e intentaremos inculcarles, aunque todavía no lo comprendan, que es importante compartir (aunque respetemos que no deseen dejar a los demás objetos significativos para ellos), que no pueden quitarse los juguetes, que deben devolver lo que les prestan, que no vale pegar, que hay que esperar el turno (por ejemplo, para subirse a un columpio), etcétera.
Los niños pequeños recurren a la agresión física para resolver sus dificultades, incluso si no han visto hacerlo en los adultos. No eres un mal padre si tu hijo ha pegado a otro niño o le ha dado un mordisco, aunque está claro que debemos enseñarle a no hacerlo. Reprimir al niño y separarle de los demás suele ser suficiente para que el niño más pequeño aprenda que está haciendo algo inadecuado. Cuando tiene más edad, la técnica del tiempo fuera es la más recomendable.
Además, deberemos asegurarnos de que el niño adquiere las habilidades adecuadas para resolver sus conflictos. No basta con apartar al niño para que piense y pida perdón, sino que es necesario que nos aseguremos de que la próxima vez va a saber comportarse de forma adecuada. Siéntate a jugar con él para enseñarle a respetar el turno, a no coger los juguetes de los otros de cualquier manera, a aceptar que le digan que no... Tu hijo no es malo si no sabe jugar; puede aprender a hacerlo.

¿Qué podemos hacer cuando rompe todos los juguetes?

Además de premiar o retirar puntos es necesario que:
• Intentemos entender su comportamiento. Los niños no saben decir lo que les pasa con palabras y es a través de su comportamiento con lo que nos tratan de contar muchas cosas. Cuando uno se siente mal (porque está enfermo, porque se siente un poco desplazado ante el nacimiento de su hermano, etc.) lo dice como puede. Comprender al niño nos permite actuar con más calma, quitar importancia a algunos comportamientos, etc. Ahora bien, entender no significa que debamos justificar, y es importante que sigamos transmitiendo al niño la importancia de las normas.
• Sigamos reforzando los comportamientos positivos.
• Facilitemos un contacto personal con el niño. Recuerda que romper objetos también puede ser un modo de llamar la atención.
• Seamos conscientes de que hay niños impulsivos que necesitan canalizar toda su energía. Por eso salir al parque, correr al aire libre, subir y bajar de los columpios se convierten en actividades imprescindibles para la mayoría de los niños. Sal siempre que puedas.

JUEGOS RECOMENDADOS SEGÚN DIVERSOS ASPECTOS DEL DESARROLLO

En niños entre 12-15 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:

-Juego con colores: El primer paso para aprender a identificar y nombrar los colores es distinguir y juntar los que son del mismo tono o tonalidad. Siéntate en el suelo con tu hijo, y escoge un coche o algunos juguetes que tengan diferentes colores. Prepara además cartulinas que coincidan con estos colores. En un primer momento juega con los juguetes para que el niño les preste atención, y posteriormente pídele que coloque a cada juguete encima de la cartulina que sea del mismo color.

-Juegos al aire libre: Salir a pasear por un parque es una actividad agradable que además puede ser muy educativa. Por ejemplo aplastar un hoja para ver como cruje, oir el sonido de la lluvia, ver los efectos del viento sobre unas hojas, etc.

Juegos para estimular las destrezas motrices:

-Rompecabezas: Dale a tu hijo una cartulina y unos colores para que pinte en él como más le guste. Después corta la cartulina en trozos grandes y pídele que reconstruya el dibujo, si le cuesta puedes ayudarle.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:

-Juego con las partes del cuerpo: Aquí vamos a enseñar al niño a decir los nombres de las partes de su cuerpo. En un primer momento, por ejemplo toca tus orejas y dile:¿sabes tocarte tus orejas?, así puedes ir pasando de una parte a otra.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:

-La relación de apego: Juega con tu hijo al típico juego del escondite. Por ejemplo tapándote la cara con las manos, apartándolas y decirle “cucú”. Pídele que él haga lo mismo.

En niños entre 15-18 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:

-Tráeme el objeto: Coloca al otro lado de la habitación un objeto y pídele que te lo traiga. Una vez que haga esto bien, puedes aumentar la dificultad, por ejemplo amontonando objetos y pidiéndole que sólo te traiga uno, o escondiéndolo.

Juegos para estimular las destrezas motrices:

-Hacer bloques: en este juego desarrollaremos la coordinación. Es bastante sencillo, se trata de haces torres con bloques, para luego tirarlos. Actúa primero como modelo, y posteriormente déjalo que lo intente el niño.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:

-Todo habla: En este juego cogeremos por ejemplo uno de los peluches del niño, y lo llevaremos al oído como si el peluche hablase y lo escucharas. Después inventa algo para decir cambiando la voz (como si fuera la del peluche). Después da el peluche al niño y pregúntale que es lo que le ha dicho el peluche.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:

-Abrazos: Los abrazos son una forma fundamental para inspirar confianza en los niños. Si el niño se despista y va a un sitio dónde no puede ir, cógelo en brazos y abrázalo mientras le explicas por qué no puede ir. Por la forma en que se lo dices entenderá que te preocupar por él y que quieres protegerle.

En niños entre 18-21 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:

-Encaja las piezas: Reúne moldes, ya sea de galletas u otras figuras. Despúes ponla encima de una cartulina y marca el perfil con un rotulador, o un lápiz para que quede reflejada la forma. Una vez hecho esto ensénale a tu hijo como a cada forma corresponde su perfil. Cuando haya entendido esto, dale varias figuras para que las encaje en el perfil que les corresponda.

Juegos para estimular las destrezas motrices:

-Mucho movimiento: Para estimular las capacidades motrices gruesas de tu hijo, este ejercicio puede ser de ayuda. Pon una música rítmica que al niño le guste, y luego empieza a mover partes de tu cuerpo pidiéndole que él haga lo mismo; por ejemplo; sube los brazos al ritmo de la música, mueve las manos, etc.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:

-Palabras, palabras: Recorta de las revistas imágenes de cosas sencillas como animales, bebés y alimentos. Luego explícala a tu hijo que son las cosas que has recortado, poniendo breves ejemplos o inventando un cuento corto, por ejemplo; la foto de una vaca” la vaca hace muuu”, pídele que lo repita él.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:

-Compartir: siéntate en el suelo con tu hija, luego dale uno de sus juguetes favoritos y dile que es para ella. Una vez que lo haya tocado, mirado y explorado, pídele por favor que te lo devuelva. Repite el juego con un nuevo juguete cada vez.

En niños entre 21-24 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:

-De dos en dos: A esta edad los niños son demasiado pequeños para contar o reconocer los números, sin embargo ya pueden conocer el concepto del dos. Puedes ayudar a tu hijo a entender el concepto señalando todas las cosas que son pares, por ejemplo los zapatos, los calcetines, las manos, las orejas, etc, o dándole las cosas a pares.

Juegos para estimular las destrezas motrices:

-Una peonza: Enseña al niño una peonza y que la vea bailar. Después gira tú como ella, y enseña al niño a imitarte. Cuando el niño haya entendido el juego empezad girando despacio, aumentando la velocidad un poco para volver a parar.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:

-¿Qué llevas puesto?: Aunque a esta edad los niños son muy inquietos, puedes distraer el tuyo mientras lo vistes, y aprovechar para enseñarle palabras relacionadas con su ropa. Por ejemplo, diciéndole de qué color es la prenda, en qué orden hay que vestirse, como se llaman las ropas, etc.
Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:

-Los sentimientos: Coge algunas revistas viejas que haya por casa y busca fotos de personas cuyas caras expresen diferentes sentimientos (alegría, tristeza, rabia, dolor, enfado), sin que haya escenas violentas. Enséñales las caras a tu hijo y explícale por qué tienen esa expresión, además una vez que lo haya entendido, anímale a imitarlas.

En niños entre 24-27 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:

-Mírate: Este juego es adecuado para desarrollar su capacidad de observación y hacer pensar al niño sobre las distintas partes de su cuerpo. Di a tu hijo: “Si llevas zapatos, salta”, si no lo ha entendido, ayúdale y repítele la pregunta. Luego puedes ir cambiando de parte del cuerpo.

Juegos para estimular las destrezas motrices:
-Mover los dedos: Coge a una muñeca o muñeco de trapo que tenga brazos y dedos. Ponte delante de tu hijo y pídele que haga lo que hace el muñeco. Por ejemplo levanta los brazos del muñeco para que lo haga él. Luego cuando ya lo haya entendido, mueve los dedos del muñeco para que lo imite. También puedes hacer que el muñeco aplauda, etc

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:
-Los susurros: A esta edad a los niños les encanta descubrir que son capaces de susurrar. Este descubrimiento contribuye a una mejor comprensión de la modulación de la voz, del desarrollo auditivo y la concentración. De tal forma, susúrrale algo a tu hijo, y pídele que te conteste en susurros también.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:
-El espejo: En esta ocasión nos sentaremos en el suelo junto al niño con un espejo. Y le haremos el juego del espejito diciendo: “espejito,espejito ¿quién está muy alegre?, sonreímos y ponemos cara alegre. Luego dale el espejo a tu hijo y repite las palabras de antes, pidiéndole que ponga él la cara. Así con diferentes expresiones.

En niños entre 27-30 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:
-Distinguir los olores: Escoge tres objetos con un olor característico, por ejemplo un limón, un pepinillo y una magdalena. Explícale al niño de dónde vienen estos objetos y anímale a olerlos y a tocarlos.

Juegos para estimular las destrezas motrices:
-Paso y salto: Para desarrollar la coordinación de los músculos grandes, haremos el siguiente juego. Coge a tu hijo de la mano y caminad diciendo: “paso, paso, paso, alto!!, al decir alto quedáos quietos. Luego cambia la canción a “salto, salto, salto, alto!”, y alternar el pasear y el saltar.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:
-El Eco: juega con tu hijo a repetir tres veces la última palabra de una frase. Por ejemplo: “¿Quieres un poco de pan, pan, pan?”, cuando digas la palabra que vas a repetir pronúnciala con mayor énfasis, y anima a tu hijo a que elija él las palabras que hay que repetir.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:
-Hacer algo juntos: A esta edad el niño es muy curioso y ya es capaz de hacer algunas cosas por sí mismo. Para establecer unos vínculos afectivos adecuados es importante que realicéis pequeñas actividades juntos, por ejemplo recoger piedras en el parque, hacer la lista de la compra e ir al supermercado, etc.

En niños entre 30-33 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo
:

-La secuenciación: La secuenciación es realizar una serie de acciones en un orden determinado. También significa ser capaz de repetir una secuencia y aumentarla. Las tareas de la higiene, como lavarse las manos, vestirse, o lavarse los dientes son adecuadas para este propósito. Empieza por ejemplo a enseñarle: “para lavarse los dientes, primero que hay que hacer…?, y que el niño conteste, por ejemplo, coger el cepillo. ¿Y luego?, poner la pasta, y así sucesivamente.

Juegos para estimular las destrezas motrices:
-Pan con mantequilla: Para desarrollar la motricidad fina, podemos proponerle al niño que él mismo se unte en el pan, la mantequilla, o algo que le guste. Deja que tu hijo haga cuanto pueda: abrir los recipientes, untar la rebanada, etc.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:
-Leer cuentos: En este momento al niño le encantará que le leas cuentos, o canciones, sobre todo los sencillos que pueden memorizarse. Para divertir al niño y al a vez estimular su desarrollo, puedes por ejemplo, leerle el cuento y pedirle que te lo explique él con sus palabras, o ir dejando huecos en la lectura para que él los vaya rellenando.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:
-Esconder el tesoro: Esconde algunos objetos por la casa, que no sea demasiado difícil de encontrar. Dile a tu hijo de antemano en qué consisten, por ejemplo, una pelota, un juguete, etc, y ponéos los dos a buscar juntos los tesoros. Es un juego muy divertido, que hará que el niño encuentre agradable jugar contigo.

En niños entre 33-36 meses:
Juegos para estimular el aprendizaje y desarrollo:
-La Luna: Una forma sencilla para estimular la observación es sentarte con tu hijo a mirar la luna cada noche que pueda verse. Haced un dibujo de cómo es, cómo va cambiando la forma, y coméntale en palabras sencillas que la luna es grande, delgada, alargada, etc

Juegos para estimular las destrezas motrices:
-Tiro al cesto: Los cestos de la ropa son muy buenos para practicar el tiro al cesto. Probad con varias cosas, bolas de papel, pelotas, etc. Cada cosa requiere una forma distinta, por lo que será bueno para el desarrollo.

Juegos para estimular las destrezas lingüísticas:
-Pasos de colores: Haz en el suelo un camino con cartulinas de papeles de colores. Para que el niño se anime puedes cantarle una canción mientras camina, cuando dejéis de cantar, pregúntale a tu hijo de qué color es la cartulina dónde se ha parado. Si no sabe los colores díselos tu misma.
Puedes hacer los mismo andando de pie, de puntillas, etc.

Juegos para estimular las capacidades sociales y emocionales:
-Hacer la compra: Pídele a tu hijo que te ayude a hacer la lista de la compra, llévalo al supermercado contigo y buscad los artículos de la lista. Luego al llegar a casa también puede ayudarte a colocarlas cosas en su sitio. Este juego ayudará a que el niño se sienta independiente y capaz de hacer cosas por sí mismo.

*Como decíamos al principio, a veces parece que los niños tienen problemas para comunicarse, ya sea de forma comprensiva o expresiva, o son demasiado tímidos. Antes de pensar en la existencia de un trastorno debemos descartar varias causas: la primera es que no todos los niños son iguales, algunos son más introvertidos, y se adaptarán peor al juego y a relacionarse con los demás, y otros más extravertidos serán más sociables. Para saber si un niño es extravertido o por el contrario existe algo que deba preocuparnos, debemos observar si el comportamiento es el mismo con sus allegados, y con extraños. Si es el mismo, sabremos que el niño es así, si el comportamiento cambia tenemos que prestar atención al porqué.
¿Qué puede provocar este cambio?, muchas situaciones; desde un cambio en la exigencia del colegio al subir de curso, a cambios en la dinámica familiar, o a dificultades del niño para hacer frente a los problemas que las situaciones nuevas le suponen, y que es algo fruto del propio crecimiento, los problemas se hacen más complejos durante toda la vida.
Por ello, antes de pensar que existe un trastorno démosle al niño la oportunidad de vencer a la timidez y enfrentarse a sus problemas, de forma muy sencilla. Uno aprende a enfrentarse a las cosas haciendo cosas. Cosas sencillas y muy gratificantes irán aumentando la sensación de competencia y la seguridad en sí mismo. Un ejemplo que decíamos en la charla: pídele a tu hijo o hija que te ayude a hacer la compra, desde pensar en lo que se necesita, a coger algunas cosas por sí mismo en el mercado, que le el dinero a la cajera, etc, en definitiva, pídele que haga cosas por sí mismo que sean sencillas y le gusten. Otro ejemplo de fácil aplicación, cocina con tu hijo o hija, pídele que te de los ingredientes, enséñale cómo se cocinan, enséñale a untar el pan con la mantequilla, estas cosas os harán pasar un rato divertido a los dos, y el niño aprenderá que es capaz de hacer cosas poco a poco. Al aumentar su confianza, también aumentaran sus ganas de compartir sus experiencias con los demás niños o los adultos.
De todos modos, si el problema persiste, vemos que es generalizado, y eso le acarrea problemas escolares si sería necesaria la intervención de un especialista.

viernes, 12 de noviembre de 2010

CHARLA JUEGOS INFANTILES. MIÉRCOLES 17 NOVBRE.



Hola a tod@s os invitamos a todas las madres y padres de la Escuela, a la próxima charla que tendremos con el psicólogo sobre los juegos infantiles. Esperamos aprender mucho sobre este tema que nunca se ha dado en la guardería. También nos ayudará a conocer más a nuestros hijos a través de su relación con el juego. Cómo podemos manejar situaciones conflictivas, mediante el mecanismo del juego, imaginando como el niño piensa y actua en ese momento y aprovechar esa técnica de ponernos en su lugar.
En fin espero que os guste. Allí nos veremos a las 15:45 horas como siempre.

martes, 26 de octubre de 2010

Descubrir y alentar la inteligencia de nuestros hijos

Os transcribo un artículo publicado a raíz del Congreso El Ser Creativo, primer Congreso de Mentes Brillantes, celebrado en Málaga.

El concepto de inteligencia que manejamos es antiguo y perjudica más que beneficia a nuestros hijos. Las etiquetas que les colocamos limitan su desarrollo.
La inteligencia de los niños no cabe en un test
Mario Alonso Puig, neurocientífico, investigador en el Instituto de Neurociencias de Madrid y apasionado investigador de la inteligencia, expuso claves que nos pueden ayudar a descubrir, entender y apoyar la verdadera inteligencia de nuestros hijos.

“Hasta hace unos años la inteligencia se entendía como algo fijo que se podía medir con un test”, explicó. “Ahora se ve más como una ventana que se puede abrir o se puede mantener cerrada. Cuando se abre el niño empieza a entender las cosas, a asociarlas, empieza a crear…”.
Esta ventana no se abre a la vez para todos, y requiere de unas condiciones necesarias para abrirse; para colmo, no podemos hablar estrictamente de una inteligencia.
“La” inteligencia no existe.
Hace años se inició en Estados Unidos un proyecto para entender la inteligencia y se descubrió que en realidad no existe una, sino nueve. ¿Entendemos mejor las cosas que nos llegan de manera ordenada y secuenciada? ¿Las entendemos mejor cuando nos las cuentan que cuando las leemos? ¿Las entendemos realmente cuando las podemos tocar? ¿Las entendemos de verdad cuando nos llegan a través de otra persona? ¿Cuándo reflexionamos sobre ellas?...
Cada forma de recibir la información está relacionada con un tipo de inteligencia (espacial, musical, interpersonal, intrapersonal…). En cada niño predomina una, aunque puede haber varias. “Y si un niño no aprende es que no le estamos hablando de la manera en la que él aprende”, resume Mario Alonso Puig.

No todos aprendemos igual, y no hay unos mejores que otros.
No se trata de dominar los 9 tipos de inteligencia para apoyar a nuestro hijo. Pero sí de crear las condiciones necesarias y la confianza imprescindible para permitirle aprender a su manera. Observarlo, alentarlo, respetarlo y no ponerle ninguna etiqueta limitadora.
Las ganas de aprender modifican nuestro cerebro.
Para Puig no tiene sentido el hecho de que aprender, una necesidad natural del niño, se base en la obligación o la coacción, ya que estos métodos ponen en marcha mecanismos que bloquean el aprendizaje.
“Cuando verdaderamente nos sentimos inspirados y decidimos aprender algo, la anatomía y fisiología del cerebro cambian por completo: aumenta el riego de ciertas partes de la corteza prefrontal, llega más sangre y empezamos a ver con más claridad; a la vez, las neuronas empiezan a hacer conexiones entre ellas”, afirmó.
Una respuesta fisiológica muy diferente a la que ocurre cuando el niño siente estrés. En ese caso se repliega, no puede explorar. La sangre se desvía hacia otros mecanismos de protección, y se le nubla el entendimiento, se bloquea, no puede avanzar ni entender nada.
Qué bloquea el aprendizaje:
“Si estamos dotados para aprender, ¿qué entorpece el proceso?”, preguntó Puig a la audiencia. Y señaló sobre todo tres factores:
1.- La manera en que gestionamos el error. En nuestra cultura el error despierta sentimientos muy negativos, sentimientos de torpeza y amenaza con efectos muy serios en el funcionamiento del cerebro.
2.- Ponemos demasiada tensión en el aprendizaje… Y en la vida en general. Una pequeña tensión ayuda, pero si es grande bloquea.
3.- “Todo aprendizaje implica estar en tierra nueva, desconocida, y es importante sentirse confiado”, recordó. Por eso es importante la compañía que tenemos al lado para seguir (o no seguir) explorando. La cosa cambia mucho de tener junto a nosotros a alguien que nos apoya o tener a alguien que nos critica. ¿Quiénes somos nosotros para nuestros hijos?

Artículo publicado en la Revista Ser Padres, por: Lidia García Fresneda

martes, 14 de septiembre de 2010

Necesidad de su objeto de consuelo

El objeto de consuelo es positivo y, para algunos niños y bebés, muy necesario. Pero llega un momento en el que hay que enseñar poco a poco al pequeño que, aunque su osito es muy importante, no es imprescindible para vivir. Te explicamos cómo ayudar a tu hijo a ir despidiéndose de su peluche del alma.

Cuándo y cómo decir adiós al objeto de consuelo

El osito, la almohada, la mantita...que tu hijo tenga un objeto de consuelo es positivo, pero cuando termina esta etapa es importante ayudarle a despedirse de él poco a poco. Conviene intentar que con el paso del tiempo el niño se haga cada vez más independiente de su objeto.

1.- No es necesario hacerlo deprisa y corriendo, pensando que el peque ya es "mayor". Normalmente, el vínculo con su objeto preferido suele durar hasta que comienza el cole e incluso hasta algo más tarde, pero sobre todo va desapareciendo cuando aprende a apoyarse y a confiar en personas distintas a las de su familia más cercana, como el profesor u otros niños.

2.- Llegará un día en el que solo lo reclame en determinados momentos y el resto, lo tenga aparcado en un rincón. Lo reclamará de nuevo cuando se presenten situaciones que modifiquen su rutina diaria y que le produzcan inseguridad o miedo, como el nacimiento de un hermanito, o un cambio de casa.

3.-Será el niño quien elegirá el momento adecuado para separarse de él. Está contraindicado quitárselo de golpe o tirarlo a la basura sin su consentimiento, aunque nos parezca un guiñapo sucio y ajado. Incluso hay que pensarlo mucho y pedir su consentimiento si pretendemos lavarlo o coser alguna pieza que está rota. Precisamente, su aspecto, su tacto y olor es lo que lo hace tan especial para él, tan familiar y tan tierno.

4.- Es recomendable tener otro objeto de repuesto, si no igual, al que al menos también le tenga cariño. De esta forma, si por una desgraciada circunstancia su querido amigo se rompe o se pierde, podrá sustituirlo sin demasiados traumas.


Fragmento de la Revista "Ser Padres"

Canciones para su desarrollo y creatividad

Cuando los niños empiezan a hablar las canciones, adivinanzas y trabalenguas se convierten en su mayor diversión, sobre todo si comparten el juego con papá y mamá. Además, tienen un papel importante en su aprendizaje.
Desde muy pequeños, los niños sienten un especial interés por las canciones y las rimas:


* Ya en la tripa de mamá, los expertos dicen que la música calma al feto. Y después del nacimiento, le ayuda a dormir y relajarse y le distrae cuando le cambiamos el pañal.
* Al principio, los sonajeros y las cajas de música son el mejor medio para acercarle a la música.
* Tras la adquisición del lenguaje, las rimas, las adivinanzas y los trabalenguas se convierten en los reyes de la diversión.
Y es que, por muchos juguetes que tengan a mano, no hay nada que guste más a los pequeños que una sesión musical con papá y mamá, en la escuela infantil o en el parque con los demás niños.


¿Qué les aporta?
1.- La música y las rimas, además de divertir y entretener, desempeñan un importante papel en el proceso de crecimiento de los más pequeños.
2.- Memorizan mejor algo cuando va con música o en estrofas rimadas.
3.-Mediante el ritmo (simplemente dando palmas al compás o enumerando palabras rítmicamente y en un orden determinado), comienzan a familiarizarse con conceptos básicos de matemáticas. Con la repetición de gestos, sonidos y palabras en un orden concreto se estimula el desarrollo de la lógica y de las nociones espacio-temporales. 4.- Con las rimas y canciones adquieren vocabulario y organizan sus destrezas lingüísticas, aumentan sus habilidades de escuchar, memorizar y concentrarse.
5.- Desarrollan su sensibilidad auditiva, gracias al descubrimiento progresivo de los distintos tipos de relaciones que rigen y ordenan el mundo del sonido: alturas, timbres, duraciones, intensidades, texturas de la música...
6.- Aprender canciones y cantarlas les deja expresarse libremente y despierta su imaginación, su sensibilidad artística y su potencial creativo. Las canciones que permiten las intervenciones y la interacción entre varios cantantes son especialmente estimulantes, así como aquellas en las que se puede "improvisar" bailando, cambiando algunas palabras o rimando de forma distinta cada vez.
7.- Además, aprender canciones y cantarlas contribuye a la interiorización de valores como el autocontrol, la perseverancia, la responsabilidad y la cooperación.
8.- Quizá lo mejor de todo es que cantar y rimar en familia es una de las actividades que más recordarán nuestros hijos cuando sean adultos.


A nosotros nos permite perpetuar nuestra herencia familiar, mientras que a los niños les encanta compartir la alegría de la música con nosotros. Si nos paramos a pensar, seguro que recordamos algunas canciones que nos cantaba nuestra madre o nuestro abuelo, y que podemos cantar con nuestros hijos, para que ellos los pasen a los suyos y así generación tras generación.

martes, 7 de septiembre de 2010

Cómo entender a un niño de 2 años

No hay quienes les comprenda! Quieren algo y luego lo desprecian, no contestan a preguntas simples, hacen lo contrario a lo que les decimos… No nos están desafiando. Simplemente, su razonamiento es diferente al de un adulto.

No muestra gratitud
No había forma de hacer entender a Alberto que el correpasillos de su primo no era suyo y cada visita a casa de los tíos se convertía en un drama. Sus padres le regalaron uno igual el día de su Santo como sorpresa. Pero cuando lo recibió no se inmutó. ¿Había perdido el interés?
¿Qué le pasa?
No es que Alberto esté descontento, es que está desconcertado por el nuevo sentimiento que empieza a conocer, ya sea agradecimiento o una alegría inmensa. A los dos años todavía no tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que, por mucho esfuerzo que hayan puesto sus padres en encontrar un correpasillos idéntico al de su primo, no entiende que debe mostrarse agradecido.
Qué hacer
Nada, salvo esperar a que crezca para poder ver su alegría al lograr las cosas que desea muchísimo.

Desconoce qué es el castigo
Hoy toca estar revoltoso, y mamá y papá se están hartando. Para que Salvador cambie de actitud, le dicen: "¿Quieres quedarte sin ver Los Lunnis esta tarde?". Responde tranquilamente: "Sí". Llega la hora de Los Lunnis y mamá apaga la tele. Entonces, empieza a llorar desconsoladamente y pregunta por qué lo han hecho.
¿Qué le pasa?
No es que no distinga entre respuestas afirmativas y negativas, simplemente no calibra bien la dimensión del castigo y tampoco conoce sus consecuencias.
Qué hacer
Para evitar que luego se eche atrás, hay que hacer las cosas de inmediato. Así le será mucho más fácil entender la relación entre causa y consecuencia.

Solo contesta a preguntas concretas
Puede tirarse toda una tarde hablando, pero cuando mamá o papá le preguntan qué tal en la guardería, qué ha hecho esta tarde o cómo ha pasado el fin de semana con los abuelos, obtienen la callada por respuesta.
¿Qué le pasa?
Esta reacción bastante habitual en niños de dos años. Son preguntas con una respuesta muy poco concreta y le cuesta resumir todo lo que ha hecho o piensa. Al no saber por dónde empezar o qué priorizar, opta por callarse.
Qué hacer
Preguntas concretas del tipo: "¿Qué es lo que más te ha gustado del fin de semana?" o "¿Habéis jugado con los muñecos de los primos?" son mucho más fáciles de responder.

Un ¿qué? por respuesta
A pesar de que la virtud de todo padre que se precie es mantener la calma, a veces resulta difícil no llegar a la desesperación. Porque, vamos a ver, ¿quién es el santo que no salta cuando su hijo, sí o sí, responde por decimoquinta vez con un "¿qué?" a cualquier pregunta que se le formule?
¿Qué le pasa?
No es que esté intentando que papá y mamá rebasen el límite, simplemente pide tiempo muerto. Muchas veces está distraído cuando le preguntan, por lo que su atención no se fija al 100% en la persona que le está hablando. Por eso, ese continuo "¿qué?" es una forma de ganar tiempo para procesar lo que le han preguntado.
Qué hacer
La única opción es llamar su atención antes de preguntarle algo y, al hacerlo, hablarle despacio. Así el niño no tendrá necesidad de pedir ese tiempo muerto.

Le gusta transgredir los límites
A Jordi le encanta hacer guarraditas con la comida. Por eso, sus padres le han preguntado antes de darle la papilla si iba a jugar con ella. Su respuesta ha sido un "no" tajante. Acto seguido, ha metido la mano en el plato, se la ha restregado por la cara y ha escupido. ¿Les desafía?
¿Qué le pasa?
No, más bien está tanteando, le gusta trasgredir límites. Necesita probar dónde está la línea, es una especie de juego. Es su manera de sentirse reforzado y valorado.
Qué hacer
No queda más remedio que ignorar su mal comportamiento y prestarle atención cuando obedezca.

Busca nuestra atención
Cuando pide algo insistentemente y finalmente se lo damos, lo rechaza. Así que, cuando lo vuelve a pedir, lo más habitual es pensar que nuestro hijo tiene ganas de jugar con nosotros.
¿Qué le pasa?
Este comportamiento solo es una forma de intentar llamar la atención. Por eso, como lo que en realidad buscan es que estemos pendientes de ellos, no hace falta darles lo que nos piden.
Qué hacer
Cuando les prestemos la atención que buscan, hablando, escuchando o jugando con ellos, se olvidarán de lo que estaban reclamando porque, en realidad, ya lo tienen: que les tengamos presentes.

Quiere lo mismo una y otra vez
Nicolás solo quiere ver la película de Los Aristogatos. Y, además, pide que le repitan una y otra vez la misma escena. ¿Está obsesionado?¿La querrá ver hasta que se haga mayor?
¿Qué le pasa?
Puede que haya visto cientos de veces la misma peli, puede que se la sepa de memoria y que pensemos que hasta que cumpla los quince no se va a hartar de ella. Esa actitud es de lo más normal. Simplemente, la película cubre sus necesidades, conecta con su psicología, le hace reír y, claro está, eso le hace sentir bien.
Qué hacer
Nada. De repente, de un día para otro (y ese día no está lejos) dejará a los Aristogatos apartados en un rincón y no volverá a acordarse de ellos nunca más. Entonces... se aprenderá de memoria la siguiente película. No hay nada de malo en ello.

Y es tímido cuando quiere
Entre las faldas de mamá se sienten protegidos ante la perturbadora presencia de ese desconocido (que, además, probablemente querrá alzarlo, besarlo, zarandearlo... ).
¿Qué le pasa?
A los dos años, los niños empiezan a sentir timidez, un sensación que muchos no habían experimentado. Suele ocurrir en críos que por carácter son tímidos o que, aun sin serlo, no se han expuesto todavía a muchos "saraos" sociales. Además, algunos ya han experimentado lo que suele pasar cuando mamá se encuentra con una amiga: que le empieza a hacer monerías y no le deja en paz. Ni a él ni a su madre, que se pasa horas y horas (según su particular forma de apreciar el tiempo) hablando con esa desconocida.
Qué hacer
Para que no se sienta incómodo ante una persona que no conoce, tenemos que empezar por respetarle y no forzarle a mostrar conductas que no desea. Es posible que en unos minutos se le pase. Habrá que ofrecerle situaciones en las que pueda interactuar con otros niños y con sus padres.

martes, 24 de agosto de 2010

Primer día de guardería

Los primeros días de guardería son un momento delicado, que se debe presentar al niño como una oportunidad y no como un abandono. Te ofrecemos algunos trucos y consejos.

Es importante que la mamá (el papá, los abuelos, o cualquier figura de referencia del niño) esté presente durante los primeros días, que serán de transición. La persona que se encargue de la “inserción” del niño en la guardería hará de intermediario entre el niño y el nuevo entorno, procurando sobre todo que el pequeño les coja confianza a los cuidadores de la guardería.




Cómo preparar el inicio de la guardería, las claves del éxito:


● Los papás del niño deberán estar seguros y convencidos de la decisión, para transmitir tranquilidad, confianza y entusiasmo al pequeño. Esto favorecerá la adaptación del niño. El niño percibe y absorbe la ansiedad de sus padres.


● Si, antes de iniciar la guardería, el niño ya está acostumbrado a separarse de la madre será una gran ventaja. Y es que el miedo a la separación, al abandono es una de las principales dificultades para el niño.Además, la separación de la madre es más fácil de asumir si se hace de un modo gradual. Por lo que este “entrenamiento” previo puede hacerse en mejores condiciones.
Durante el rato que la mamá esté ausente, es recomendable que el niño esté con algún familiar o alguna persona conocida con la que tenga trato y confianza, y se sienta a gusto.Se puede empezar por ratos cortos y cada vez alargar más la separación, hasta que se conviertan en toda una tarde. Llegados a este punto, el niño estará preparado para “enfrentarse” a la guardería.


● La despedida puede ser uno de los peores momentos del primer día de guardería. Hay que evitar irse de “hurtadillas” cuando el niño está despistado, ya que el niño podría vivirlo como un abandono.


Es bueno proporcionar al niño unas palabras breves de despedida para consolarle, pero sin alargar el momento en exceso. Además, no hay que sucumbir a los llantos del niño y pataletas del niño, ni ofrecerle golosinas u otros “premios” para que se calme.

miércoles, 23 de junio de 2010

Adaptarse a la escuela

Te explicamos cómo puedes ayudar a tu hijo a adaptarse a los cambios en la nueva escuela, ya que este año entrará con niños mayores y puede sentirse poco protegido:

Para conseguir que tu hijo se adapte correctamente a la escuela debes tener en cuenta:

1.- Procura ayudar a tu hijo cada vez que lo necesite, hazle entender que crees en su malestar y dile a menudo que le quieres y que te sientes muy orgullosa de él. - Intenta que desarrolle su autonomía, por ejemplo, dejándole elegir su ropa o su calzado. Actuando de esta manera, le ayudarás a que se sienta "mayor" y capaz.

2.- También podrías organizar una fiesta con sus compañeros de clase en casa. Será una buena forma de superar las posibles diferencias o rivalidades. - Gánate la confianza de tu hijo, diciéndole, por ejemplo, que tú tenías los mismos problemas. - Intenta conocer a las madres de los otros niños, e invítalas por turnos a tu casa para pasar una tarde de juegos junto con sus hijos.

3. - Habla periódicamente con sus profesores, para estar al corriente de los problemas con los compañeros de clase.

No son muchas ideas, pero se aconseja estar más pendiente de ellos, que en la guardería, ya que es en los comienzos de la escuela, cuando podemos observar el desarrollo de la personalidad del niño y su forma de adaptarse a los nuevos compañeros y profesores. Estos cambios si son bien asimilados por el niño, redundarán en el éxito o fracaso escolar de los próximos años.

Ánimos a todas aquellas madres y padres que hemos conocido este año en la guardería y ahora se marchan. Habeís demostrado con vuestra colaboración en todos los problemas de la guardería, que sois unos padres ejemplares. Sí seguis por este camino, de preocupación y decidido empeño por todo lo relacionado con vuestros hijos, os adelantó que ya teneís el éxito asegurado.

viernes, 4 de junio de 2010

La tímidez en los niños

Tradicionalmente, la timidez, no ha sido objeto de grandes estudios sistemáticos ni ha merecido atención especial dentro de la psicología clínica. Podemos alegar diversos motivos. El principal, sin duda, es que el niño tímido suele ser una persona tranquila, callada, temerosa, que evita las interacciones sociales y que pese a que puede llamar la atención de padres, maestros y educadores no suele identificarse como una persona que cause o tenga problemas y, por tanto, tampoco susceptible de necesitar ayuda profesional.
Hoy en día, ya nadie pone en duda la importancia que la interacción interpersonal tiene en el desarrollo infantil y en el funcionamiento psicológico, escolar y familiar. Desde los primeros pasos con sus iguales en guarderías hasta la posterior escolarización, el niño debe ir construyendo, como parte fundamental de su educación, una serie de habilidades sociales que de no establecerse de forma adecuada, pueden limitarlo en muchos aspectos de su funcionamiento, además de producirle un gran sufrimiento emocional.
De ahí la importancia de detectar a tiempo al niño tímido y dotarle de unas herramientas útiles para que pueda construir con mayor eficacia una comunicación interpersonal saludable.
Principales manifestaciones de la conducta tímida:
1-Déficit o carencia de conductas interactivas
El niño tiene problemas para relacionarse con sus iguales o los adultos: No participa ni pregunta en clase, le cuesta iniciar conversaciones con otros niños o tomar la iniciativa en cualquier actividad. Se muestra reservado y distante. Pueden también estar presentes una pasividad excesiva, aislamiento, baja asertividad, escasa capacidad de expresión emocional, inseguridad, lentitud y sumisión al grupo. En definitiva presentan un escaso repertorio en habiliades sociales.

2-Conductas de temor, miedo o ansiedad
Suelen estar presentes las conductas de ansiedad (anticipatorias de la situación o en la propia situación), temores y miedos irracionales en el sentido de tener que expresar una opinión o efectuar algún acto en presencia de sus iguales o adultos (en clase: p.e. leer en alto, responder a preguntas o resolver en la pizarra algún problema). Acompañando a los temores se produce la activación psicofisiológica (ansiedad) que se manifiesta con temblores, rubor, tartamudeo, dolores estomacales, etc... Lo peor es la falta de autocontrol que puede experimentar el niño ante estos episodios lo que le puede llevar a evitar activamente situaciones concretas.

3-Problemas relativos a su auto-estima
El niño tímido es un niño que sufre y eso le puede llevar a problemas afectivos, de baja auto-estima y una tendencia a subestimarse e incluso a desarrollar ciertos sentimientos de inferioridad acompañados de indefensión, ocasionalmente depresión, hipersensibilidad, culpabilidad, atribuciones inexactas, ideas irracionales, etc... Es también probable que haya episodios de "rompimiento emocional" que se manifiesten en forma de llantos en momentos puntuales o también (según el niño) de conductas disruptivas en su entorno más próximo. Finalmente, también pueden darse quejas psicosomáticas (dolores de estomago, mareos, dolor de cabeza, etc.., en algunas ocasiones para evitar las situaciones temidas: colegio, etc...).
Pautas de ayuda al niño tímido:
1- Es importante conocer en lo posible el origen de la timidez para tratarla con mayor eficacia. Las causas pueden ser mútiples: genéticas, ambientales, emocionales, de aprendizaje, etc... El niño tímido no lo es por capricho o mala educación. Detrás suele haber sufrimiento emocional y sentimientos de ser diferente.
2- No forzar nunca al niño ante situaciones nuevas. Primero hay que consolidar las que ya ha asumido con éxito.
3- No ridiculizarlo ni hacerle sentir diferente a los demás. No compararlo peyorativamente con otros niños. Lo que a él le sucede le pasa a mucha gente.
4- El niño debe saber que conocemos y comprendemos su problema y estamos dispuestos a ayudarle incondicionalmente.
5- Darle confianza y tiempo. Motivarlo a que vaya superando, conforme a su edad, nuevos retos pero sin agobiarle. Cada niño tiene sus propias estrategias para afrontar las situaciones estresantes y debemos potenciarle las que consideremos adecuadas.
6- Tratar el problema con naturalidad sin que vea en los padres una preocupación excesiva, eso podría suponer una carga adicional.
7- Vigilar y corregir (sin reprimendas) las verbalizaciones irracionales o exageradas (por ejemplo: "soy un inutil"; "nunca podré tener amigos"; "si me hacen hablar me desmayaré". Según la edad del niño se pude reflexionar acerca de estas ideas fatalistas.
8- Buscar un amigo (de su misma edad) de confianza para que le sirva de modelo puede resultar útil como parte de la estrategia de tratamiento
9- La timidez no es una "enfermedad" sino una característica de nuestra personalidad. Un pequeño nivel de timidez puede ser incluso positivo, no obstante, cuando adquiere unos niveles que resultan molestos o incapacitantes para el niño que lo sufre hay que buscar ayuda profesional y actuar.
10- La timidez en niños debe ser contemplada dentro del curso evolutivo de los mismos. Hay etapas en las que el ser humano está más predispuesto (adolescencia) y se hace más evidente. Normalmente el que ha nacido tímido lo será toda la vida, sin embargo, con el aprendizaje de ciertas herramientas psicológicas, podrá ser más eficiente en sus relaciones interpersonales y, por tanto, gozar de una mejor salud emocional.

martes, 1 de junio de 2010

El significado de los garabatos

Antes de saber hablar o escribir, el dibujo es la primera manera que tiene el niño para dejar un rasgo de sí mismo en un papel. A través de los garabatos se puede obtener mucha información sobre su personalidad.

Si el dibujo es redondeado, el niño tiene una naturaleza extrovertida que hace que contacte muy bien con los otros niños. Su carácter alegre y generoso le hará tener muchos amigos, de los cuales le gusta rodearse.
Tiene una curiosidad innata y es aconsejable dejarle moverse libremente en el ambiente, sin imponerle demasiadas restricciones ni prohibiciones.

• Si el dibujo muestra muchos ángulos, con repentinos cambios de dirección, denota un carácter bastante introvertido, o timidez del niño y la necesidad de sentirse seguro y protegido, además de un cierto nerviosismo y tensión.
Se trata de un niño al que no le gusta la confusión y que tenderá a seleccionar a sus amigos y sus juegos.

• También es importante observar el punto de partida del lápiz. Empezar en la zona central indica egocentrismo (es decir, la necesidad de llamar la atención sobre sí), típico de los niños pequeños.
Después de los 6-7 años, sin embargo, esta característica puede indicar una cierta prepotencia del niño que lo que esconde, en realidad, es una poca aceptación de sí mismo.

Si el dibujo empieza en el lado derecho de la hoja, se refleja una necesidad de autonomía, de crecimiento del niño. En resumen, su deseo de mirar al futuro sin temor.

Si, por el contrario, el dibujo comienza por el lado izquierdo, el pequeño aún está anclado a su feliz pasado, al amor de la mamá, y tiene un poco de miedo a salir del cascarón de la familia.

Por tanto, este niño debe ser animado, pero sin forzarle y con mucha tranquilidad, intentando que mire con confianza hacia el exterior.Por medio de los dibujos del niño se pueden averiguar muchas cosas que desconoceríamos sino fuera así.

¿Cómo interpretar el dibujo del niño?

El modo en el que el niño dibuja a su familia puede dar información sobre cómo percibe su entorno.
A partir de los tres años, al niño se le puede proponer un test muy divertido: pedirle que dibuje a una familia que esté haciendo alguna cosa.
Normalmente, el niño representa su grupo familiar y, de su diseño, independientemente de cómo haya sido realizado gráficamente, se pueden obtener los aspectos positivos o negativos que pueden influir en su crecimiento:

• El primer familiar dibujado es normalmente el más valorado, aquél que representa el modelo con el cual se identifica (a menudo, está en posición central y es el que tiene más detalles).

• También la persona que ocupa el primer lugar a la izquierda (el lado de los afectos) es para él muy importante.

•Si, por el contrario, el niño se dibuja el primero, denota quizás, una tendencia al narcisismo, a concentrarse demasiado en sí mismo.

• Cuando en el dibujo falta un familiar, puede ser que para el niño esté demasiado ausente, o que le rechace (podría tratarse, quizás, del hermanito del cual está muy celoso).

• Si a algún personaje le falta un brazo (o son cortos) o una mano, el niño nos está indicando un problema en el contacto afectivo con esa persona.

• Cuando un miembro de la familia es dibujado en un ángulo de la hoja, significa que el niño quiere verlo aparte. Pero, si dice que ese personaje es él, probablemente no confía en sus propias capacidades y siempre necesita ser animado, incluso para las pequeñas cosas.

Entonces, se le puede preguntar al niño: "¿Qué está haciendo la familia? ¿Quién es el que está más contento y por qué? ¿Quién es el que está menos feliz? ¿Quién es el más bueno? ¿Quién es el menos bueno? (no todos responden a esta pregunta porque, a veces, los sentimientos desagradables son negados) ¿Quién te gustaría ser de la familia?".Debemos recordar, sin embargo, que no debemos ser muy estrictos en nuestras interpretaciones. Si, por ejemplo, un niño es muy matemático-racional, tenderá a dibujar de una forma menos espontánea y, probablemente, dispondrá los componentes de su familia por orden de tamaño y no de importancia.

lunes, 17 de mayo de 2010

Agresividad, rabietas y falta de control del niño

Os transcribo un texto de una madre que no sabe majenar la agresividad de su hijo de 4 años:

"Escribo un poquito "desesperada" porque tengo un niño de cuatro años que me vuelve loca. Siempre ha sido muy inquieto y con un caracter muy fuerte. Tiene unas rabietas tremendas y si no le hacemos caso tira por los aires lo primero que encuentra. También nos pega, especialmente a mi. A mi marido no lo machaca tanto. Ahora ese comportamiento también esta generando problemas en el colegio: no recoge los juguetes, pega patadas a las puertas ... No sé como atajar el problema. Veo que cada vez es peor y que no atiende absolutamente a ninguna orden. Hay que decir que es un niño muy inteligente y además, académicamente muy bueno. "

Para poder ayudarle a esta madre, se necesita de la participación conjunta en unos criterios que ambos padres pueden marcar y también acordar con el profesor para que todos actuéis de la misma manera ante las rabietas del hijo. Es importante manejar sus rabietas para que el niño aprenda a tolerar su frustración cuando le dicen NO. La rabieta es una forma inmadura de expresar desacuerdo. Si cedes a sus demandas cada vez que sea contrariado, recurrirá a ellas, por eso también le sucede en la escuela. Está aprendiendo a no ser eficaz en la resolución de conflictos y conviene cambiar pautas porque la madurez para afrontar su desacuerdo se va ganando cuando sepa de qué otras formas puede hacerlo (aprendiendo conductas alternativas). Sobre todo, la labor de los educadores es no perder la calma. En el caso de que el niño os intente pegar o tire objetos, os recomendamos que podáis sujetarle entre vuestros brazos con el fin de que no lastime a nadie, a nada ni a él mismo. A partir de ahí, empezar a hablarle con tranquilidad hasta que se vaya relajando. También es bueno intentar cambiarle de actividad por otra que le guste. Hablar sin tratar de razonar con él porque hasta que su enfado no se calme, no razonará nada. El contacto y la voz suave ayudarán a que se relaje y entienda que hasta que no se calme permanecerá así.
Pequeñas pautas para atajar la agresividad:
1. Ante el enfado del niño, muéstrale comprensión, entiende y hazle ver que comprendes que él está enfadado; dale ejemplos de que algunas cosas te enfadan mucho, otras un poco y otras muy poco para que él vaya aprendiendo que hay puntos intermedios; enséñale que cuando está enfadado tiene su derecho a estarlo pero no puede pegar, contestar de mala forma…, sin embargo puede jugar a otra cosa, distraerse, dibujar su enfado…. hasta que se le pase…
2. El niño está aprendiendo, cuando algo no le gusta se enfada, cuando algo le gusta se pone contento; esto es correcto y está bien hasta que interfiere en su relación con los demás o su respuesta es exagerada. En ese momento es importante que no pierda el cariño de las personas de su alrededor, se le comprenda y se guíe su conducta hacia lo positivo, por ejemplo, si está muy enfadado para que se le pase te puede dar un fuerte abrazo, puede correr, pensar en otra cosa, hacer un dibujo…. En principio no lo hará pero si cada vez que se enfada le guías hacia conductas positivas, él irá aprendiéndolas.
3. Por las noches, puedes enseñar al niño a relajarse llenando su tripa de aire tomando el aire por la nariz y echándolo por la boca. Lo podéis hacer los dos juntos, esto también ayudará a su autorregulación; también el momento de la noche es bueno para que cada uno cuente cuándo se ha enfadado y cómo lo ha solucionado.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¿Zurdo o diestro?

¿Zurdo o diestro?
La lateralidad se manifiesta en los primeros años de vida. No obstante, no es extraño que durante los dos o tres primeros años, los niños sean ambidiestros, es decir, tengan la misma habilidad para hacer cosas con las dos manos.
Por lo general, alrededor de los cuatro años, se establece la preferencia por una mano u otra, es decir, se puede detectar si un niño es zurdo o diestro. Si a esta edad el niño aún se muestra ambidiestro, puede ser que tenga un problema de inmadurez motriz.
Es a los siete u ocho años, aproximadamente, cuando se puede saber si un niño es diestro o zurdo. Es en este momento cuando escoge la mano de la escritura, que marcará su lateralidad definitiva. Si el niño usa de manera preferente la mano, el pie y el ojo del mismo lado, se dice que la lateralización es pura. Si, por el contrario, es diestro de mano y pie y zurdo de ojo, hablamos de lateralidad cruzada.
Lo más importante es ayudar a tu hijo a definir su lateralidad de forma correcta. A un niño que ha mostrado claramente ser zurdo, no se le puede obligar a realizar las tareas cotidianas con la mano derecha, sino que se le ha de ayudar a desenvolverse correctamente como zurdo en todas las situaciones. Forzar la lateralidad del niño puede provocarle muchos problemas: trastornos en la escritura, dificultades en el equilibrio y la lectura, problemas con la orientación espacial, torpeza manual, tartamudez y dislexia. Un niño zurdo al que se le fuerza a comportarse como diestro estará obligado a hacer las cosas con su lado más débil, y ello le ocasionará inseguridad y la sensación de tener una deficiencia que sus mayores intentan corregir.
Aunque no se puede forzar nunca al niño, sí conviene lateralizar hacia un lado u otro a los niños que no han conseguido definirse alrededor de los cinco años (niños ambidiestros). En el caso de que el niño utilice con igual destreza la mano izquierda y la derecha, le ayudaremos a definirse hacia la derecha, ya que nuestra cultura está dispuesta mayoritariamente como diestra.

Niños zurdos: Cómo saber si tu hijo es zurdo

Para saber si tu hijo es zurdo o diestro, has de observarle cuando realice actividades cotidianas. No hay que fijarse solamente en la mano con la que come o escribe, ya que el niño podría ser zurdo y haber estado obligado a utilizar la mano derecha para realizar estas actividades.
Lo más fiable es observar al niño cuando realice actividades espontáneas, como lanzar un balón, mirar por una cerradura o hacer una fotografía.
También puedes fijarte en la mano, pie y ojo que utiliza cuando:
• Mira por un telescopio o por un aparato parecido.
• Tapa o destapa una botella.
• Llena un vaso.• Lleva un objeto con cuidado (por ejemplo, un vaso lleno de agua).
• Salta sobre un pie.
• Abre un caramelo.
• Hojea un libro. Es preciso observar mucho al niño y, si fuera preciso, consultar a un especialista antes de intentar orientar o modificar su lateralidad. Si sospechas que el niño tiende hacia la izquierda, debes respetar esa habilidad natural y vigilar que consiga la destreza suficiente con esta parte del cuerpo, para que no sufra un retraso en el aprendizaje. En caso de que el niño necesite ayuda para fijar su lateralidad, tanto los padres como los profesores tendrán que hacerlo muy sutilmente, asegurándose que no están forzando su instinto natural.