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viernes, 11 de marzo de 2011

Origen de los carnavales

Por más que uno inquiera- a no ser que se sepa latín- no es fácil averiguar el origen de la palabra carnaval. Lo cierto es que parece provenir de “carnem levare” que no es otra cosa sino la privación de alimentos, entre los cuales sobresale la carne.
De ahí viene Carna vale, es decir, adiós a la carne. Pero ahondando en significados, creo que la palabra más exacta para traducir la esencia de los carnavales es ésta: Currus navalis. Este carro naval hacía un bello paseo romántico en barco con ruedas. Llevaba como pasajeros a hombres y mujeres con máscaras. Al son de la música bullanguera bailaban, cantaban sátiras contra todo y contra todos- sobre todo contra las autoridades. Y tal era la bondad y felicidad que inundaba a ellos y ellas que no cesaban de arrojar dulces a lo largo y ancho de su recorrido.
CALENDARIO.
No cabe duda de que estas fechas tenían y tienen su calendario propio. Abarcaban y lo continúan haciendo desde el domingo antes del Miércoles de Ceniza (este año cae el 9 de marzo) hasta el primer domingo de Cuaresma, día 13 de marzo. Vulgarmente se le conoce como el domingo de piñata. Piñata es una olla o vasija que contiene dulces que se cuelgan en lo alto para romperla a golpes con los ojos vendados.Cuando se estudia el carnaval hay que reconocer que lo que está en el fondo de todo ello son las fiestas primitivas del comienzo del año (primavera). En la cultura romana y en todos los territorios dominados por el gran Imperio, el carnaval se centraba en torno a las fiestas Saturnales, es decir, fiestas en honor al dios Saturno y al dios del pan (fiestas Lupercales. Durante ellas predominaba el desorden civil, no había unas medidas tan duras y estrictas contra los desenfrenos morales. En todos sitios había cantos satíricos. No se prohibía nada durante estos días. Todo estaba permitido. De ahí que arreciaran las críticas contra los poderes instituidos, como la autoridad, el poder y la religión. Debido a muchos excesos, ha habido a lo largo de la historia países que los han prohibido por miedo a venganzas y por sobrepasarse en los ataques contra los poderes.
¿QUÉ SE RESALTA EN EL CARNAVAL?
Hay tres elementos comunes a todos los, carnavales en las ciudades y pueblos en que se celebran.
1) Culto al cuerpo. Esto no es de ahora. Cuando vemos los carnavales de Río de Janeiro (al que por cierto el gobierno ha donado 40 millones de preservativos los jóvenes), o los bellísimos de Santa Cruz de Tenerife o los famosos de Cádiz, la exaltación del cuerpo aparece como exorno fundamental. Y el origen radica en las fiestas romanas. Los soldados imperiales elegían al más guapo y lo proclamaban rey por un día. Las cosas han cambiado pero el fondo sigue siendo prácticamente el mismo.
2) El disfraz. Al adentrarse en el estudio de las fiestas, es curioso observar cómo todas ellas tienen un origen basado en lo religioso. El disfraz, antes, era una forma empleada para librarse de la influencia de los malos espíritus. Y una forma de lograr este objetivo, era colocarse la máscara para que no reconocieran a la verdadera persona. Otros dicen, al contrario, que era un modo de congratularse con los espíritus poniéndose en el rostro máscaras que, de algún modo, pudiesen imitarlos. Así se veían libres de su maleficios y obtenían su benevolencia.
3) Lo grotesco. Este tercer elemento es, sin duda, el que más se exalta. Se trata de una auténtica locura en la bebida, comida, ruptura con todas las normas y costumbres y todo ello en una atmósfera en que la alegría se pasa en muchas ocasiones por efecto de lo que se bebe y se come. Son unas fechas en las que impera el libertinaje, días en los que muchos sienten la necesidad de hacer lo que en otros momentos no lo pueden llevar a cabo.La ridiculez tiene su expresión plástica en los monigotes representativos de alguien a quien se insultan, se quema y provoca la risa entre todos los que viven los carnavales.
Aparte de estos tres elementos comunes a todos los carnavales, hay que añadir la estética del colorido en los vestidos, carrozas, los concursos de belleza y otras muchas actividades que promueven las comparsas y chirigotas. Su preparación dura muchos meses.
Se están introduciendo ahora hasta en las mismas escuelas. Pienso que cuando el arte se mantiene en sus cánones, la moral en sus sitio y el respeto, estas fiestas que preparan a una Cuaresma de penitencia y abstinencia como camino a la glorificación de Cristo en la Pascua, son bellas. Y todo lo que se bello, loable y bueno merece la pena que el pueblo lo cultive hasta el extremo. Lo chabacano ahuyenta a todo el que tenga una sensibilidad normal. Un pueblo sin alegría sana, es un pueblo triste, decía Demócrito.

viernes, 4 de febrero de 2011

Elegir Centro Educativo para nuestros hijos

Años atrás existía el convencimiento de muchos padres y madres, e incluso estaba bien visto, que referente a la educación de sus hijos, lo mejor era instalarlos en una buena escuela, en la que recibirían la educación necesaria para su desarrollo personal y posteriormente profesional. La buena escuela, que a veces lo era sólo cara a la galería, dejaba de cumplir las expectativas generadas cuando empezaba a enviar menos aprobados a los hijos.

Actualmente la situación está cambiando. Nadie niega que existe una extensión y mejora de la calidad de la enseñanza, así como la legitimidad de irla mejorando día a día. Pero sería muy preocupante y altamente negativo, a nuestro entender, que esa generalización de la calidad de la enseñanza implicara la inhibición de los padres ante la responsabilidad fundamental de educar a sus hijos, dimitiendo ante la escuela y delegando a los profesores todo el peso del proceso educativo de los hijos/alumnos.
No cabe duda que la escuela, desde el nacimiento, ocupa un lugar muy importante en la vida de nuestras hijas e hijos, y su educación pasa a ser uno de los ejes de preocupación de los padres y las madres.
Hay alumnos, sobre todo aquellos que utilizan el servicio de comedor escolar, que desde edades muy tempranas permanecen una media de ocho horas diarias en la escuela. Padres, madres y educadores debemos ser conscientes de la necesidad de limitar la permanencia de los niños y niñas en la escuela. Se estima en este sentido que los niños y niñas deben permanecer en la escuela un máximo de seis horas diarias y nunca superar las siete horas. Seguro que los niños y niñas aprenden muchas cosas en la escuela, pero ésta no debe sustituir lo que pueden aprender con sus padres, ya que es un complemento de los aprendizajes que realizan en el ámbito familiar, mucho más profundos y arraigados éstos, sobre todo los relacionados con las normas, actitudes, valores, hábitos y formas de relación social.
Los padres y madres no pueden inhibirse de lo que sus hijos hacen y aprenden en la escuela. Deben participar activamente y aportar aquellos criterios y opiniones que consideren importantes para su mejora y su actividad. Por estas razones, una de las tareas fundamentales de los padres es, en primer lugar, elegir el centro escolar para sus hijos/as. El primer paso es saber qué centros escolares hay en el barrio, municipio o zona de residencia.
Es conveniente matizar que las normativas que rigen el Sistema Educativo establecen la libertad de los padres y madres a la hora de elegir centro educativo para sus hijos, como uno de sus derechos fundamentales. Esto implica que muchas familias no pueden optar con plena libertad y a veces los centros no cumplen aquellos requisitos que los padres desearían para la educación de sus hijos. Desde esta perspectiva, la participación de los padres y madres debe contemplar, las reivindicaciones necesarias para mejorar día a día la calidad de la enseñanza de la escuela de sus hijos.
A continuación ofrecemos una serie de orientaciones de carácter general, que pueden servir para elegir escuela para vuestros hijos e hijas:

1.- Contrastar la oferta educativa de los centros públicos, por lo que conviene visitar más de un centro, para tener una visión global de la oferta educativa de la zona (a veces no es suficiente la información que pueda darnos un vecino, amigo o familiar, aunque pueda ser válida).
Visitar los centros conjuntamente, padre y madre, siempre que sea posible; si se hace por separado, intercambiar opiniones. La decisión de matricular a un hijo una hija en uno u otro centro debe ser compartida por la pareja.
2.- Saber qué objetivos y criterios educativos generales tiene la escuela, y específicos de la etapa en que se matricularía al hijo/a. El director/a del centro, durante la visita, además de enseñaros la escuela, os puede informar sobre el Proyecto Educativo del centro. Este es un documento elaborado por los miembros de la comunidad educativa -profesores, padres, alumnos-, en el que se recogen los principales objetivos educativos. Además de los criterios educativos generales, cabe preguntar por los que se trabajan en el curso ciclo o etapa que estudiará vuestro hijo.
3.- Proceso de adaptación al centro. El inicio de escolarización conlleva una serie de cambios: de horario, normas, aprendizajes, relación con niños y niñas de su edad, estar separado de sus padres, que de seguro afectan al niño de manera significativa. Los centros públicos suelen prever un periodo de adaptación al inicio de su escolarización durante el cual el horario de entrada y salida es flexible, la permanencia en el centro aumenta progresivamente hasta el horario normal, y también se suele dejar entrar a los padres al aula y estar con sus hijos un breve espacio de tiempo.
4.- Atención e información que se da a las familias. Generalmente, los centros educativos suelen mantener una relación con las familias a través de:

• La entrevista inicial de los padres con los educadores o educadoras.

• Los informes académicos.

• Reunión del profesor de curso con todos los padres de alumnos del aula.

• Entrevistas de seguimiento educador/padres de un niño concreto.

Junto a estas formas de relación estructuradas se debe tener en cuenta que el contacto entre la familia y el centro es constante y continuo. Debe tenerse en cuenta el nivel de comunicación existente entre padres y educadores a través de los encuentros informales, básicamente el traslado de los niños del hogar al centro y a la inversa.
Los servicios que tiene la escuela: comedor, biblioteca, gimnasio, transporte escolar, etc. Estos nos puede ayudar a organizar el horario familiar y permite también a vuestros hijos poder disfrutar, en un mismo espacio físico, de una oferta variada de actividades además de las académicas.
Actividades y servicios que promueve la asociación de padres y madres de alumnos (AMPA). En la práctica totalidad de centros públicos existe una asociación de padres y madres. Éstas suelen organizar actividades para los alumnos (las llamadas extraescolares), así como para los padres (conferencias, escuela de padres y madres, etc.).
En definitiva el éxito o el fracaso de nuestros hij@s en sus estudios, va a depender mucho del entorno escolar, en el que se desarrolle su infancia y adolescencia. Por ello es conveniente que conozcamos a sus amigos, a los padres de sus amigos, que tengamos contacto con sus tutor@s, y que nos impliquemos más en la escuela, mediante la participación en el AMPA o colaborando en las actividades que tiene el colegio.

martes, 28 de diciembre de 2010

Artículo interesante

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933) es un profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual. Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en su artículo:
Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "y a mí, qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único.
Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente". Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos. . . .En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.
Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.
Leopoldo Abadía

P. D . 1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.