lunes, 27 de septiembre de 2010

La labor educativa de los abuelos

Reconocer la labor educativa de los abuelos

Los abuelos (abuelos y abuelas) están desarrollando una labor imprescindible en las sociedades occidentales. Sin su presencia y apoyo para muchas familias sería inviable conciliar la vida familiar y laboral y, en algunos casos, casi el hecho de poder tener hijos. Sin embargo, los abuelos en muchos casos no tienen ni edad, ni salud para asumir la crianza o el cuidado de una nueva generación. A pesar de todo muchos abuelos encuentran que su labor no es reconocida, no solo por la sociedad, sino en muchos casos, por sus propios hijos. Aquí van en dos sesiones, unos cuantos consejos prácticos y de “sentido común” para que hagamos un poco de justicia con nuestros mayores.

1º. En primer lugar, no podemos perder de vista que los hijos son de sus padres, no de los abuelos y que por tanto, la RESPONSABILIDAD (=los que deben responder) no es de los abuelos, sino de los padres. Los abuelos les pueden ayudar, pero los que decidieron tener los hijos y tienen que asumir esta responsabilidad son los padres.

2º. A los abuelos hay que agradecerles todos los días su labor. Aunque ellos les digan que no les deis las gracias o ya se sobreentienda. Todos los días deben escuchar de sus labios una palabra de agradecimiento y afecto por la labor que hacen.

3º. Junto con lo anterior, reconocerles el trabajo que realizan: a veces lo hacen sin que les apetezca, con problemas de salud, con dolores, con frío o con calor… TODOS LOS DÍAS, deberían escuchar su elogio cariñoso por lo bien que lo hacen y el interés que se toman en el cuidado de sus hijo/as. Los elogios y muestras de afecto deben, cuanto menos, duplicar a los reproches o críticas.

4º. Muéstrense compresivos con sus limitaciones. Nunca les digan que mal crían a los nietos o que les conceden todos los caprichos. Ellos no son los responsables de su crianza. Lo hacen con la mejor intención y a veces, les conceden los caprichos por que no tienen otra alternativa. No hablen mal de ellos como educadores, ni se lo digan a ellos, ni a los niños, ni a terceras personas: no es justo.

Con estas cuatro orientaciones terminamos esta primera parte, en próximas semanas publicaré el resto de pautas para reconocer la labor de los abuelos. Es suficiente… para empezar.

lunes, 20 de septiembre de 2010

CHARLA DE HÁBITOS SALUDABLES

Hola a tod@s comenzamos este curso, con una charla de hábitos saludables en nuestros hijos. Este año hemos invitado a profesionales de la educación y de la psicología que nos van a orientar y formar en esta labor educadora que tenemos como padres.


Esta charla estará enfocada desde el aspecto educativo de nuestros hijos. Cómo tenemos que formarlos en los distintos hábitos de salud, pero primero siendo nosotros su ejemplo.


Se proyectará una presentación de una media hora de duración, a cargo de Alfredo Torres, licenciado en Pedagogía y diplomado en Educación Social. Después tendremos un tiempo para dialogar y expresar nuestras opiniones referente a la salud de nuestros hijos.


Espero que tod@s disfrutemos de estas charlas, y que también aportéis vuestras ideas para enriquecer todos.

martes, 14 de septiembre de 2010

Necesidad de su objeto de consuelo

El objeto de consuelo es positivo y, para algunos niños y bebés, muy necesario. Pero llega un momento en el que hay que enseñar poco a poco al pequeño que, aunque su osito es muy importante, no es imprescindible para vivir. Te explicamos cómo ayudar a tu hijo a ir despidiéndose de su peluche del alma.

Cuándo y cómo decir adiós al objeto de consuelo

El osito, la almohada, la mantita...que tu hijo tenga un objeto de consuelo es positivo, pero cuando termina esta etapa es importante ayudarle a despedirse de él poco a poco. Conviene intentar que con el paso del tiempo el niño se haga cada vez más independiente de su objeto.

1.- No es necesario hacerlo deprisa y corriendo, pensando que el peque ya es "mayor". Normalmente, el vínculo con su objeto preferido suele durar hasta que comienza el cole e incluso hasta algo más tarde, pero sobre todo va desapareciendo cuando aprende a apoyarse y a confiar en personas distintas a las de su familia más cercana, como el profesor u otros niños.

2.- Llegará un día en el que solo lo reclame en determinados momentos y el resto, lo tenga aparcado en un rincón. Lo reclamará de nuevo cuando se presenten situaciones que modifiquen su rutina diaria y que le produzcan inseguridad o miedo, como el nacimiento de un hermanito, o un cambio de casa.

3.-Será el niño quien elegirá el momento adecuado para separarse de él. Está contraindicado quitárselo de golpe o tirarlo a la basura sin su consentimiento, aunque nos parezca un guiñapo sucio y ajado. Incluso hay que pensarlo mucho y pedir su consentimiento si pretendemos lavarlo o coser alguna pieza que está rota. Precisamente, su aspecto, su tacto y olor es lo que lo hace tan especial para él, tan familiar y tan tierno.

4.- Es recomendable tener otro objeto de repuesto, si no igual, al que al menos también le tenga cariño. De esta forma, si por una desgraciada circunstancia su querido amigo se rompe o se pierde, podrá sustituirlo sin demasiados traumas.


Fragmento de la Revista "Ser Padres"

Canciones para su desarrollo y creatividad

Cuando los niños empiezan a hablar las canciones, adivinanzas y trabalenguas se convierten en su mayor diversión, sobre todo si comparten el juego con papá y mamá. Además, tienen un papel importante en su aprendizaje.
Desde muy pequeños, los niños sienten un especial interés por las canciones y las rimas:


* Ya en la tripa de mamá, los expertos dicen que la música calma al feto. Y después del nacimiento, le ayuda a dormir y relajarse y le distrae cuando le cambiamos el pañal.
* Al principio, los sonajeros y las cajas de música son el mejor medio para acercarle a la música.
* Tras la adquisición del lenguaje, las rimas, las adivinanzas y los trabalenguas se convierten en los reyes de la diversión.
Y es que, por muchos juguetes que tengan a mano, no hay nada que guste más a los pequeños que una sesión musical con papá y mamá, en la escuela infantil o en el parque con los demás niños.


¿Qué les aporta?
1.- La música y las rimas, además de divertir y entretener, desempeñan un importante papel en el proceso de crecimiento de los más pequeños.
2.- Memorizan mejor algo cuando va con música o en estrofas rimadas.
3.-Mediante el ritmo (simplemente dando palmas al compás o enumerando palabras rítmicamente y en un orden determinado), comienzan a familiarizarse con conceptos básicos de matemáticas. Con la repetición de gestos, sonidos y palabras en un orden concreto se estimula el desarrollo de la lógica y de las nociones espacio-temporales. 4.- Con las rimas y canciones adquieren vocabulario y organizan sus destrezas lingüísticas, aumentan sus habilidades de escuchar, memorizar y concentrarse.
5.- Desarrollan su sensibilidad auditiva, gracias al descubrimiento progresivo de los distintos tipos de relaciones que rigen y ordenan el mundo del sonido: alturas, timbres, duraciones, intensidades, texturas de la música...
6.- Aprender canciones y cantarlas les deja expresarse libremente y despierta su imaginación, su sensibilidad artística y su potencial creativo. Las canciones que permiten las intervenciones y la interacción entre varios cantantes son especialmente estimulantes, así como aquellas en las que se puede "improvisar" bailando, cambiando algunas palabras o rimando de forma distinta cada vez.
7.- Además, aprender canciones y cantarlas contribuye a la interiorización de valores como el autocontrol, la perseverancia, la responsabilidad y la cooperación.
8.- Quizá lo mejor de todo es que cantar y rimar en familia es una de las actividades que más recordarán nuestros hijos cuando sean adultos.


A nosotros nos permite perpetuar nuestra herencia familiar, mientras que a los niños les encanta compartir la alegría de la música con nosotros. Si nos paramos a pensar, seguro que recordamos algunas canciones que nos cantaba nuestra madre o nuestro abuelo, y que podemos cantar con nuestros hijos, para que ellos los pasen a los suyos y así generación tras generación.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La edad de los grandes cambios



A partir de 12 meses es la edad de los grandes cambios.

Aunque probablemente aún no camine muy bien y necesite ayuda, tu bebé cada vez anda con mayor facilidad. Se ha convertido en un experto del gateo y del cambio de posiciones. Sus brazos y piernas son más largos. Se está volviendo más hábil y examina sus juguetes con gran detenimiento. Le encantan las cosas que se apilan, que encajan, que se pueden construir y luego destruir… y se pasará un buen rato jugando solo. Señala desde los objetos que quiere hasta las imágenes de un libro.

Una relación más transparente con el mundo que le rodea. Cuanto más consciente se vuelve respecto al entorno, mayor es el deseo de interactuar con él para encontrar su propio lugar. Le gusta mirarte con atención para imitar tus movimientos y tus expresiones faciales. A su manera, desempeña un papel activo en la vida familiar. No dudes en involucrarlo, tanto como él sea capaz. Estará orgulloso de mostrarte que puede arreglárselas él solito.

Nuevas capacidades alimentarias. Ahora tu bebé es lo suficientemente sensible y diestro como para coger trocitos de alimentos sin aplastarlos y utilizar cubiertos y vasos de plástico, especialmente diseñados para bebés.

Ya tiene nuevos dientes. Puede masticar trozos grandes, si son lo suficientemente tiernos. Quiere comer todo solito, utilizando los dedos o una cuchara. Como ya es capaz de masticar trozos de comida más grandes y hacer muchas cosas por sí solo en la mesa, tu bebé ha realizado un progreso increíble. Pero, aunque a él le gustaría comer lo que hay en tu plato, todavía tiene necesidades específicas y su alimentación no puede ser como la tuya.

martes, 7 de septiembre de 2010

MENÚ DE SEPTIEMBRE 2010

LUNES 6: ARROZ CUBANA. TORTILLA Y SALCHICHAS. FRUTA
MARTES 7: ALBÓNDIGAS EN CALDO CON PATATAS FRITAS. YOGURT
MIÉRCOLES 8: FIESTA
JUEVES 9: ARROZ CON POLLO. QUESO FRESCO. FRUTA
VIERNES 10: SOPA DE PICADILLO. GALLO EN SALSA. YOGURT

LUNES 13: SOPA PICADILLO, PESCADA FRITA. TOMATE
MARTES 14: POLLO EN SALSA CON PATATAS FRITAS. FRUTA
MIÉRCOLES 15: LENTEJAS CON ARROZ. BOQUERONES. TOMATE
JUEVES 16: MACARRONES BOLOÑESA. GALLO EN SALSA. FRUTA
VIERNES 17: SOPA ESTRELLITAS. TORTILLA PATATAS. YOGURT

LUNES 20: SOPA FIDEOS. CARNE CON TOMATE. YOGURT
MARTES 21: ESTOFADO TERNERA. TORTILLA DE QUESO. FRUTA
MIÉRCOLES 22: ARROZ CON POLLO. CROQUETAS CON LECHUGA. YOGURT
JUEVES 23: POTAJE DE GARBANZOS. PESCADA FRITA. FRUTA
VIERNES 24: SOPA DE PASTA. TORTILLA DE ESPINACAS. YOGURT

LUNES 27: MACARRONES BOLOÑESA. GALLO EN SALSA. YOGURT
MARTES 28: ALBÓNDIGAS EN SALSA CON PATATAS FRITAS. FRUTA
MIÉRCOLES 29: COCIDO. PICADILLO DE TOMATE. FRUTA
JUEVES 30: PAELLA DE MARISCO. QUESO FRESCO. YOGURT

PARA LOS BEBES
LUNES: PURE DE VERDURAS CON POLLO. YOGURT
MARTES: PURE DE VERDURAS CON LENGUADO. YOGURT
MIÉRCOLES: PURE DE VERDURAS CON TERNERA. YOGURT
JUEVES: PURE DE VERDURAS CON MERLUZA. YOGURT
VIERNES: PURE DE VERDURAS CON PAVO. YOGURT




Cómo entender a un niño de 2 años

No hay quienes les comprenda! Quieren algo y luego lo desprecian, no contestan a preguntas simples, hacen lo contrario a lo que les decimos… No nos están desafiando. Simplemente, su razonamiento es diferente al de un adulto.

No muestra gratitud
No había forma de hacer entender a Alberto que el correpasillos de su primo no era suyo y cada visita a casa de los tíos se convertía en un drama. Sus padres le regalaron uno igual el día de su Santo como sorpresa. Pero cuando lo recibió no se inmutó. ¿Había perdido el interés?
¿Qué le pasa?
No es que Alberto esté descontento, es que está desconcertado por el nuevo sentimiento que empieza a conocer, ya sea agradecimiento o una alegría inmensa. A los dos años todavía no tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que, por mucho esfuerzo que hayan puesto sus padres en encontrar un correpasillos idéntico al de su primo, no entiende que debe mostrarse agradecido.
Qué hacer
Nada, salvo esperar a que crezca para poder ver su alegría al lograr las cosas que desea muchísimo.

Desconoce qué es el castigo
Hoy toca estar revoltoso, y mamá y papá se están hartando. Para que Salvador cambie de actitud, le dicen: "¿Quieres quedarte sin ver Los Lunnis esta tarde?". Responde tranquilamente: "Sí". Llega la hora de Los Lunnis y mamá apaga la tele. Entonces, empieza a llorar desconsoladamente y pregunta por qué lo han hecho.
¿Qué le pasa?
No es que no distinga entre respuestas afirmativas y negativas, simplemente no calibra bien la dimensión del castigo y tampoco conoce sus consecuencias.
Qué hacer
Para evitar que luego se eche atrás, hay que hacer las cosas de inmediato. Así le será mucho más fácil entender la relación entre causa y consecuencia.

Solo contesta a preguntas concretas
Puede tirarse toda una tarde hablando, pero cuando mamá o papá le preguntan qué tal en la guardería, qué ha hecho esta tarde o cómo ha pasado el fin de semana con los abuelos, obtienen la callada por respuesta.
¿Qué le pasa?
Esta reacción bastante habitual en niños de dos años. Son preguntas con una respuesta muy poco concreta y le cuesta resumir todo lo que ha hecho o piensa. Al no saber por dónde empezar o qué priorizar, opta por callarse.
Qué hacer
Preguntas concretas del tipo: "¿Qué es lo que más te ha gustado del fin de semana?" o "¿Habéis jugado con los muñecos de los primos?" son mucho más fáciles de responder.

Un ¿qué? por respuesta
A pesar de que la virtud de todo padre que se precie es mantener la calma, a veces resulta difícil no llegar a la desesperación. Porque, vamos a ver, ¿quién es el santo que no salta cuando su hijo, sí o sí, responde por decimoquinta vez con un "¿qué?" a cualquier pregunta que se le formule?
¿Qué le pasa?
No es que esté intentando que papá y mamá rebasen el límite, simplemente pide tiempo muerto. Muchas veces está distraído cuando le preguntan, por lo que su atención no se fija al 100% en la persona que le está hablando. Por eso, ese continuo "¿qué?" es una forma de ganar tiempo para procesar lo que le han preguntado.
Qué hacer
La única opción es llamar su atención antes de preguntarle algo y, al hacerlo, hablarle despacio. Así el niño no tendrá necesidad de pedir ese tiempo muerto.

Le gusta transgredir los límites
A Jordi le encanta hacer guarraditas con la comida. Por eso, sus padres le han preguntado antes de darle la papilla si iba a jugar con ella. Su respuesta ha sido un "no" tajante. Acto seguido, ha metido la mano en el plato, se la ha restregado por la cara y ha escupido. ¿Les desafía?
¿Qué le pasa?
No, más bien está tanteando, le gusta trasgredir límites. Necesita probar dónde está la línea, es una especie de juego. Es su manera de sentirse reforzado y valorado.
Qué hacer
No queda más remedio que ignorar su mal comportamiento y prestarle atención cuando obedezca.

Busca nuestra atención
Cuando pide algo insistentemente y finalmente se lo damos, lo rechaza. Así que, cuando lo vuelve a pedir, lo más habitual es pensar que nuestro hijo tiene ganas de jugar con nosotros.
¿Qué le pasa?
Este comportamiento solo es una forma de intentar llamar la atención. Por eso, como lo que en realidad buscan es que estemos pendientes de ellos, no hace falta darles lo que nos piden.
Qué hacer
Cuando les prestemos la atención que buscan, hablando, escuchando o jugando con ellos, se olvidarán de lo que estaban reclamando porque, en realidad, ya lo tienen: que les tengamos presentes.

Quiere lo mismo una y otra vez
Nicolás solo quiere ver la película de Los Aristogatos. Y, además, pide que le repitan una y otra vez la misma escena. ¿Está obsesionado?¿La querrá ver hasta que se haga mayor?
¿Qué le pasa?
Puede que haya visto cientos de veces la misma peli, puede que se la sepa de memoria y que pensemos que hasta que cumpla los quince no se va a hartar de ella. Esa actitud es de lo más normal. Simplemente, la película cubre sus necesidades, conecta con su psicología, le hace reír y, claro está, eso le hace sentir bien.
Qué hacer
Nada. De repente, de un día para otro (y ese día no está lejos) dejará a los Aristogatos apartados en un rincón y no volverá a acordarse de ellos nunca más. Entonces... se aprenderá de memoria la siguiente película. No hay nada de malo en ello.

Y es tímido cuando quiere
Entre las faldas de mamá se sienten protegidos ante la perturbadora presencia de ese desconocido (que, además, probablemente querrá alzarlo, besarlo, zarandearlo... ).
¿Qué le pasa?
A los dos años, los niños empiezan a sentir timidez, un sensación que muchos no habían experimentado. Suele ocurrir en críos que por carácter son tímidos o que, aun sin serlo, no se han expuesto todavía a muchos "saraos" sociales. Además, algunos ya han experimentado lo que suele pasar cuando mamá se encuentra con una amiga: que le empieza a hacer monerías y no le deja en paz. Ni a él ni a su madre, que se pasa horas y horas (según su particular forma de apreciar el tiempo) hablando con esa desconocida.
Qué hacer
Para que no se sienta incómodo ante una persona que no conoce, tenemos que empezar por respetarle y no forzarle a mostrar conductas que no desea. Es posible que en unos minutos se le pase. Habrá que ofrecerle situaciones en las que pueda interactuar con otros niños y con sus padres.