jueves, 10 de marzo de 2011

Comportamiento alimentario ¿Por qué comemos así?

El ser humano comparte con el resto de seres vivos la necesidad de nutrirse, pero su consumo alimentario está condicionado por muchos otros aspectos.

Con frecuencia, el ser humano realiza el acto alimentario de forma poco consciente, sin darse cuenta de los factores que determinan una conducta alimentaria concreta. No obstante, conviene tener presente y reflexionar acerca de todos los elementos que definen el comportamiento alimentario. En esencia, en la determinación de éste intervienen dos grandes grupos de elementos:
1) El primero está vinculado a una serie de necesidades biológicas, tanto de energía como de nutrientes.
2) El segundo mantiene una relación estrecha con el placer que reporta comer determinados alimentos de una forma específica.
En cuanto a este último aspecto, tanto los hábitos alimentarios como la gastronomía (entendida como el arte de realizar determinadas preparaciones culinarias) perfilan a grandes rasgos la forma en que una sociedad conduce su alimentación y, por tanto, su nivel de satisfacción, en la medida que cubre sus expectativas.

Los hábitos alimentarios
Los hábitos alimentarios están condicionados por una gran variedad de factores geográficos, socioculturales y económicos, entre otros. La disponibilidad de un determinado alimento circunscrito a una región facilita la tradición en su consumo. Se entiende así que en regiones costeras el consumo de pescado sea más frecuente que en regiones del interior e, incluso, que las recetas varíen en función de la posibilidad de poder cocinar con ingredientes frescos o conservados al estilo tradicional (salazón, salmuera, ahumado, desecado). Las particularidades del clima, la orografía y el tipo de tierra, entre otros factores, son elementos que han condicionado la disponibilidad de alimentos concretos en una determinada región y, por tanto, su consumo.
La vida precisa nutrientes
Muchas de las moléculas y sustancias indispensables para el buen funcionamiento de un organismo las puede sintetizar el propio organismo, pero otras no. Del mismo modo que la gasolina sería la fuente de energía de un coche y el aceite del motor, el refrigerante, en el caso del ser humano, los elementos indispensables que permiten el buen funcionamiento del organismo se obtienen tras la ingesta de una alimentación variada y diversificada. Es la manera de proveer de elementos imprescindibles como vitaminas, minerales, aminoácidos esenciales y ácidos grasos esenciales, sin los cuales es imposible mantener un estado de salud adecuado.

El organismo no puede sintetizar los nutrientes esenciales a partir de otras moléculas, sino que precisa incorporarlos a través de los alimentos
La ausencia o el déficit de alguno de estos nutrientes derivará en una enfermedad carencial característica: escorbuto (vitamina C), beriberi (vitamina B1), anemia (hierro, ácido fólico) u osteoporosis (calcio), entre otras.
Las distintas especies animales y vegetales tienen necesidades nutricionales diferentes. De esta forma, se entiende que lo esencial para el hombre no siempre lo es para otras especies, y a la inversa. El ácido ascórbico o vitamina C es un nutriente esencial para el hombre, pero no lo es para otras especies animales que conservan la capacidad de síntesis endógena de esta sustancia.

UN SINFÍN DE CONDICIONANTES DE LA SALUD
Las características que definen un determinado comportamiento alimentario están perfiladas por un sinfín de elementos. Muchos de ellos pueden ser más o menos identificables por su evidencia, pero otros tantos pueden pasar desapercibidos a simple vista. No es de extrañar que con frecuencia algunos estudios científicos pongan de manifiesto circunstancias que en principio son poco palpables, pero que condicionan en gran medida el resultado de un determinado estilo alimentario y, por ende, influyen en la salud.

Comer acompañado o no, el carácter de esta compañía, el entorno más o menos ruidoso, con música o sin ella, comer mientras se ve la televisión, la presentación de la comida en el plato y, en general, el entorno, condicionan la forma de comer y la salud del comensal a largo plazo.

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