viernes, 1 de abril de 2011

Evaluar el ambiente familiar



El ambiente donde el niño crece va a favorecer o a dificultar la expresión de su potencial. También va a influir en la expresión del nuestro (sacará lo mejor, lo peor o no sacará nada). Por ello es importante que consigamos crear un estado de armonía en casa que permita obtener el máximo rendimiento del talento de cada uno de los miembros de la familia. Los niños viven de acuerdo a nuestras expectativas. Si lo que les manifestamos es reiteradamente negativo; “eres un vago, egoísta, idiota, trasto, etc.” se formarán una autoimagen de acuerdo con el espejo que les estamos enseñando, ya que la autoestima representa una condición de lo humano, aprendida. En una comunicación adecuada, no se deben utilizar farsas de control. Una farsa de control se produce cuando utilizamos incorrectamente las técnicas de comunicación para obtener un fin. Los mensajes negativos “tú” afectan notoriamente la mente del niño cuando provienen de un adulto importante, generando posteriormente atribuciones con las que se identifican. Para educar es necesario dar mensajes negativos, pero es importante cuidar la forma de decirlos: no insultar, no usar la culpa (“mira lo que le estás haciendo a tu madre”, “me vas a matar a disgustos”, etc.) ni el temor (“si no te portas bien, el médico te pondrá una inyección”, “te vas a caer y te matarás”). La intención de los padres al educar debe ser la de enseñar, no la de humillar ni asustar. Según la edad de los niños (y el agotamiento de los padres) no hace falta razonarlo todo; un “porque lo digo yo” a veces es suficiente, pero no debería ser la tónica habitual.

Es importante no simular estar cariñoso o feliz cuando realmente no nos sentimos así, ya que genera confusión en el niño. Hay que ser honesto. Enfadarse no es el problema; “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo habitual, pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso ya no parece tan sencillo”. (Ética a Nicómaco, Aristóteles).

Es importante que los mensajes positivos (“eres fantástico”, “te queremos mucho”, etc.) sean más fuertes y más frecuentes que los negativos. Esto es fundamental hacerlo en momentos de crisis (separaciones, divorcios, nacimiento de hermanos...).

¿Por qué padres que quieren mucho a sus hijos utilizan “farsas de control”?

1.-Porque repetimos conductas de cuando nos criaron a nosotros.


2.-Pensamos que es lo correcto (“si le digo que es un vago, estudiará”).


3.-Porque estamos agotados o fuera de sí. Y es que dominarse emocionalmente cuando estamos en las peores condiciones, es difícil.


4.-Porque descargamos la tensión proveniente de otro sitio (trabajo, amigos, tráfico, etc.) en casa.


Para poder cuidar bien de sus hijos, los padres deben aprender a cuidar de sí mismos primero. En orden de importancia:


Cuidar de uno mismo


Cuidar de la pareja


Cuidar de los niños.


Es importante que los padres y los hijos hagan cosas divertidas juntos. Los niños experimentarán sentimientos agradables (haciendo risas, juegos, deporte, yendo al cine o a comer por ahí) que les vincularán positivamente con sus padres. Los padres han de dedicar un tiempo mínimo diario para estar con sus hijos. Los psicólogos calculan que hay que estar “en casa”,ambos padres (con los niños despiertos) alrededor de 3 horas diarias. No hace falta estar encima de ellos, pero los niños deben sentir que si necesitan algo los padres estarán disponibles. Esto quizá es lo que más falta hace hoy en día, con infinidad de estímulos y con padres trabajando mucho tiempo fuera, que cuando llegan a casa no están para nadie.


Para poder tener armonía en casa hay que perseverar en el ejercicio de ciertas pautas de conducta. Estas pautas empiezan por un orden de vida en lo físico y en lo psíquico, que los niños necesitan. Algunas importantes son: unas horas de sueño mínimas, alimentación correcta, deporte necesario y relación adecuada (y vigilada a ciertas edades). Es importante inculcarles hábitos en los horarios y en el estudio. También es importante hacerles ver que el esfuerzo es necesario para conseguir las cosas (es sorprendente los falsos mensajes de “facilidad” con que nos bombardean: “aprenda inglés en la piscina”, “pague dentro de 6 meses” etc.).

También es importante que en casa haya un ambiente que favorezca el crecimiento intelectual; que se lea, que se sea crítico con la televisión y que se vaya al teatro, museos y al cine con los niños para ver cosas que desarrollen la inteligencia y la creatividad. Es fundamental que los padres sigan el rendimiento escolar de sus hijos y tengan una buena relación con el colegio, escuela o instituto. La coordinación de padres y profesores es necesaria para la armonía del desarrollo del niño. Los profesores van a ser un pilar clave en este desarrollo, por lo que parece imprescindible mantener una relación fluida y objetivos comunes con ellos. La cortesía, la amabilidad y el respeto deberían ser también la norma, tanto en casa como fuera. Para el desarrollo social también es importante que los padres y los hijos tengan sus amigos, que se acoja abiertamente a los que vengan a casa y que se hagan actividades conjuntas.

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