Os transcribo un texto de una madre que no sabe majenar la agresividad de su hijo de 4 años:
"Escribo un poquito "desesperada" porque tengo un niño de cuatro años que me vuelve loca. Siempre ha sido muy inquieto y con un caracter muy fuerte. Tiene unas rabietas tremendas y si no le hacemos caso tira por los aires lo primero que encuentra. También nos pega, especialmente a mi. A mi marido no lo machaca tanto. Ahora ese comportamiento también esta generando problemas en el colegio: no recoge los juguetes, pega patadas a las puertas ... No sé como atajar el problema. Veo que cada vez es peor y que no atiende absolutamente a ninguna orden. Hay que decir que es un niño muy inteligente y además, académicamente muy bueno. "
Para poder ayudarle a esta madre, se necesita de la participación conjunta en unos criterios que ambos padres pueden marcar y también acordar con el profesor para que todos actuéis de la misma manera ante las rabietas del hijo. Es importante manejar sus rabietas para que el niño aprenda a tolerar su frustración cuando le dicen NO. La rabieta es una forma inmadura de expresar desacuerdo. Si cedes a sus demandas cada vez que sea contrariado, recurrirá a ellas, por eso también le sucede en la escuela. Está aprendiendo a no ser eficaz en la resolución de conflictos y conviene cambiar pautas porque la madurez para afrontar su desacuerdo se va ganando cuando sepa de qué otras formas puede hacerlo (aprendiendo conductas alternativas). Sobre todo, la labor de los educadores es no perder la calma. En el caso de que el niño os intente pegar o tire objetos, os recomendamos que podáis sujetarle entre vuestros brazos con el fin de que no lastime a nadie, a nada ni a él mismo. A partir de ahí, empezar a hablarle con tranquilidad hasta que se vaya relajando. También es bueno intentar cambiarle de actividad por otra que le guste. Hablar sin tratar de razonar con él porque hasta que su enfado no se calme, no razonará nada. El contacto y la voz suave ayudarán a que se relaje y entienda que hasta que no se calme permanecerá así.
Pequeñas pautas para atajar la agresividad:
1. Ante el enfado del niño, muéstrale comprensión, entiende y hazle ver que comprendes que él está enfadado; dale ejemplos de que algunas cosas te enfadan mucho, otras un poco y otras muy poco para que él vaya aprendiendo que hay puntos intermedios; enséñale que cuando está enfadado tiene su derecho a estarlo pero no puede pegar, contestar de mala forma…, sin embargo puede jugar a otra cosa, distraerse, dibujar su enfado…. hasta que se le pase…
2. El niño está aprendiendo, cuando algo no le gusta se enfada, cuando algo le gusta se pone contento; esto es correcto y está bien hasta que interfiere en su relación con los demás o su respuesta es exagerada. En ese momento es importante que no pierda el cariño de las personas de su alrededor, se le comprenda y se guíe su conducta hacia lo positivo, por ejemplo, si está muy enfadado para que se le pase te puede dar un fuerte abrazo, puede correr, pensar en otra cosa, hacer un dibujo…. En principio no lo hará pero si cada vez que se enfada le guías hacia conductas positivas, él irá aprendiéndolas.
3. Por las noches, puedes enseñar al niño a relajarse llenando su tripa de aire tomando el aire por la nariz y echándolo por la boca. Lo podéis hacer los dos juntos, esto también ayudará a su autorregulación; también el momento de la noche es bueno para que cada uno cuente cuándo se ha enfadado y cómo lo ha solucionado.
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