Aquí dejo algunos puntos para reflexionar sobre el ocio y el tiempo libre de nuestros hijos. Cómo, a través de una adecuada educación en el ocio, desde pequeños, les hará aprovechar más el tiempo cuando sean adolescentes:
1- Recalcar que el ocio no puede seguir identificándose, por más tiempo, con no hacer nada.
El disfrute adecuado del ocio es estimular la imaginación, dar rienda suelta a la fantasía, potenciar nuestras actividades manuales, favorecer la capacidad de creación que existe en todos nosotros, experimentar, asumir retos, sentirnos a gusto e ir moldeando nuestro carácter y nuestra personalidad de forma equilibrada y armónica.
2- .- El primer modelo que tienen ante sus ojos los niños/as son sus padres y madres. Lo que hagamos y cómo vivamos nuestro ocio va a tener una influencia positiva o negativa en nuestros hijos. Si nuestros hijos nos ven leer el periódico o leer un libro, no por ello van a aficionarse necesariamente a la lectura pero, sin duda, entrarán en contacto con los libros y periódicos de forma natural y espontánea.
Los niños/as necesitan apoyo y estímulo. Cuando unos padres descubran a sus hijos aficiones por la poesía, el dibujo, la danza, el teatro, etc., tienen una gran responsabilidad en alentar estas aficiones, pues, si lo hacen pueden estar favoreciendo algo tan importante como el motivarles a descubrir y desarrollar el sentido de la existencia.
3.- La Escuela también tiene una responsabilidad nada desdeñable en la Educación para el Ocio y para la Creatividad. Los niños/as en las aulas deben practicar el aprendizaje a través de la experiencia, el trabajo grupal, y estar motivados para ponerse en contacto con nuevas realidades y atreverse a hacer exploraciones, progresivamente, más complejas.
La Escuela puede abotargar y aburrir o favorecer la creatividad y la imaginación, ayudando a descubrir el sentido lúdico de la vida y la alegría de llevar a cabo iniciativas, empresas y proyectos sin dejarse atrapar en la red letal del aburrimiento.
4- En una escuela democrática, toda la comunidad educativa ha de responsabilizarse en la gestión y en el funcionamiento del Centro. Los padres y madres hemos de ser capaces de llevar a cabo propuestas, a través de nuestros representantes en el Consejo Escolar y en la AMPA, para que la Educación para el Ocio se convierta en un objetivo fundamental que figure en el P.E.C. y se concrete en diversas actividades de la P.G.A.
Por otro lado, un modelo escolar democrático no debe conformarse con organizar actividades para los alumnos/as, sino que ha de esforzarse en organizar proyectos con los alumnos para que las iniciativas de los estudiantes no encuentren obstáculos burocráticos que enfríen o maten sus ilusiones.
El disfrute adecuado del ocio es estimular la imaginación, dar rienda suelta a la fantasía, potenciar nuestras actividades manuales, favorecer la capacidad de creación que existe en todos nosotros, experimentar, asumir retos, sentirnos a gusto e ir moldeando nuestro carácter y nuestra personalidad de forma equilibrada y armónica.
2- .- El primer modelo que tienen ante sus ojos los niños/as son sus padres y madres. Lo que hagamos y cómo vivamos nuestro ocio va a tener una influencia positiva o negativa en nuestros hijos. Si nuestros hijos nos ven leer el periódico o leer un libro, no por ello van a aficionarse necesariamente a la lectura pero, sin duda, entrarán en contacto con los libros y periódicos de forma natural y espontánea.
Los niños/as necesitan apoyo y estímulo. Cuando unos padres descubran a sus hijos aficiones por la poesía, el dibujo, la danza, el teatro, etc., tienen una gran responsabilidad en alentar estas aficiones, pues, si lo hacen pueden estar favoreciendo algo tan importante como el motivarles a descubrir y desarrollar el sentido de la existencia.
3.- La Escuela también tiene una responsabilidad nada desdeñable en la Educación para el Ocio y para la Creatividad. Los niños/as en las aulas deben practicar el aprendizaje a través de la experiencia, el trabajo grupal, y estar motivados para ponerse en contacto con nuevas realidades y atreverse a hacer exploraciones, progresivamente, más complejas.
La Escuela puede abotargar y aburrir o favorecer la creatividad y la imaginación, ayudando a descubrir el sentido lúdico de la vida y la alegría de llevar a cabo iniciativas, empresas y proyectos sin dejarse atrapar en la red letal del aburrimiento.
4- En una escuela democrática, toda la comunidad educativa ha de responsabilizarse en la gestión y en el funcionamiento del Centro. Los padres y madres hemos de ser capaces de llevar a cabo propuestas, a través de nuestros representantes en el Consejo Escolar y en la AMPA, para que la Educación para el Ocio se convierta en un objetivo fundamental que figure en el P.E.C. y se concrete en diversas actividades de la P.G.A.
Por otro lado, un modelo escolar democrático no debe conformarse con organizar actividades para los alumnos/as, sino que ha de esforzarse en organizar proyectos con los alumnos para que las iniciativas de los estudiantes no encuentren obstáculos burocráticos que enfríen o maten sus ilusiones.
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