Las primeras edades son el tiempo óptimo para cimentar las bases que se pondrán en juego durante el resto de la vida, por ello su trascendencia y necesidad de asumir este serio compromiso.
Si desde pequeños los hijos acatan normas, cuando sean adolescentes o ya jóvenes, lo más seguro es que se adapten a ellas con mayor disposición. Por eso cuando se quieren lograr cambios o mejoras en los adolescentes, es más difícil lograr resultados satisfactorios, ya que no se puede pretender llevar a cabo una tarea que requería doce años, en unos cuantos meses.
Se suele pensar que se educa para una edad determinada, pero esto es equivocado. Aunque todo plan educativo debe irse adaptando de acuerdo a las necesidades, se educa para formar una persona, un adulto que llegará a ser. Así que hay que pensar en el futuro, previendo errores y haciendo ajustes.
Habrá casos de casos y excepciones a la regla. Pero existen muchas más probabilidades de que la adolescencia transcurra de forma normal, cuando se impartió durante varios años una educación rica en valores y con límites, que si en la infancia se le dio la autonomía al niño de hacer lo que le provocó, dejando de lado la formación de la voluntad, el acatamiento de normas, la enseñanza de virtudes, en fin, todos los frentes que abarca la formación del ser.
Plan de acción:
Nunca es tarde para comenzar, es mejor prevenir que lamentar. Elabore un proyecto educativo de sus hijos y siga atentamente los siguientes consejos:
- Para los bebés también existen formas de enseñarles los límites, por ejemplo los horarios de alimentación, sueño, juego, baño, etc.
- No ceder ante los caprichos de los niños y permanecer en su posición, con el fin de enseñar los conceptos de autoridad y formación de la voluntad.
- La enseñanza de valores como orden, disciplina, generosidad, honestidad, amistad, constancia, laboriosidad, respeto… también tienen aplicación en las edades primarias. Los niños irán interiorizando de acuerdo a su nivel de comprensión, pero para ello necesitan que los padres los familiaricen con estos valores.
- Los padres no nacen aprendidos, requieren preparación y ayudas. Integre a su rutina diaria, el aprendizaje en esta labor de padre, puede ser un libro, un artículo, videos, cursos, acudiendo a escuelas de padres y madres en su escuela, etc.
El amor de padres es infinito, finalmente lo que se quiere es formar personas íntegras, capaces de vivir una vida coherente y feliz y gran parte de su éxito está en nuestras manos, así que no desfallezcamos ante esta gran labor que tenemos, como principales educadores de nuestros hijos.
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