El objeto de consuelo es positivo y, para algunos niños y bebés, muy necesario. Pero llega un momento en el que hay que enseñar poco a poco al pequeño que, aunque su osito es muy importante, no es imprescindible para vivir. Te explicamos cómo ayudar a tu hijo a ir despidiéndose de su peluche del alma.
El osito, la almohada, la mantita...que tu hijo tenga un objeto de consuelo es positivo, pero cuando termina esta etapa es importante ayudarle a despedirse de él poco a poco. Conviene intentar que con el paso del tiempo el niño se haga cada vez más independiente de su objeto.
1.- No es necesario hacerlo deprisa y corriendo, pensando que el peque ya es "mayor". Normalmente, el vínculo con su objeto preferido suele durar hasta que comienza el cole e incluso hasta algo más tarde, pero sobre todo va desapareciendo cuando aprende a apoyarse y a confiar en personas distintas a las de su familia más cercana, como el profesor u otros niños.
2.- Llegará un día en el que solo lo reclame en determinados momentos y el resto, lo tenga aparcado en un rincón. Lo reclamará de nuevo cuando se presenten situaciones que modifiquen su rutina diaria y que le produzcan inseguridad o miedo, como el nacimiento de un hermanito, o un cambio de casa.
3.-Será el niño quien elegirá el momento adecuado para separarse de él. Está contraindicado quitárselo de golpe o tirarlo a la basura sin su consentimiento, aunque nos parezca un guiñapo sucio y ajado. Incluso hay que pensarlo mucho y pedir su consentimiento si pretendemos lavarlo o coser alguna pieza que está rota. Precisamente, su aspecto, su tacto y olor es lo que lo hace tan especial para él, tan familiar y tan tierno.
4.- Es recomendable tener otro objeto de repuesto, si no igual, al que al menos también le tenga cariño. De esta forma, si por una desgraciada circunstancia su querido amigo se rompe o se pierde, podrá sustituirlo sin demasiados traumas.
Fragmento de la Revista "Ser Padres"
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